El embarazo tiene mil sensaciones nuevas, y la inmensa mayoría son normales aunque sean molestas o raras. Esta ficha no es para que te asustes con cada pinchazo. Es justo lo contrario: es una lista corta de las señales que sí importan, para que cuando aparezcan sepas que no toca esperar, toca llamar.

Los movimientos del bebé. Cada bebé tiene su propio ritmo, y ese ritmo se nota a partir de la semana 24 más o menos. Durante años se decía "cuenta diez movimientos en dos horas". Hoy ya no se recomienda así, porque contar hasta un número no demostró salvar más bebés en los estudios [3], y además da una falsa calma: tu bebé puede cambiar su forma de moverse sin llegar a bajar de diez. Lo que de verdad ayuda es que conozcas cómo se mueve un día normal. Si un día se mueve menos, distinto, o no lo notas, llama a tu matrona o al paritorio en el momento, sea la hora que sea [1]. No es exagerar: en aproximadamente la mitad de las muertes fetales, la madre había notado antes que el bebé se movía menos [2]. Y algo importante: no compres un aparato para escuchar el latido en casa. Puede sonar un corazón y no decirte nada sobre si el bebé está bien [1].

La preeclampsia. Es una subida de tensión que hace daño a órganos como el hígado o el riñón, y suele aparecer a partir de la semana 20 [4]. Le pasa a entre 3 y 8 de cada 100 embarazadas en el mundo [5]. Lo complicado es que al principio no se siente nada: se detecta con el tensiómetro y el análisis de orina de tus revisiones, no porque tú notes algo [4]. Por eso las revisiones no son un trámite. Cuando la preeclampsia sí avisa, lo hace con dolor de cabeza fuerte que no se va ni con paracetamol, visión borrosa o lucecitas, dolor en la parte de arriba de la tripa (debajo de las costillas), o hinchazón que aparece de golpe en la cara y las manos [4]. Si notas eso, llama ya, aunque tu última revisión saliera perfecta.

El picor de la colestasis. En el embarazo la piel se estira y pica, y eso es normal. Pero hay un picor distinto: sin granitos ni sarpullido, sobre todo en las palmas de las manos y las plantas de los pies, y peor por la noche, hasta el punto de no dejarte dormir [7]. Suele empezar a partir de la semana 28 [7,8]. No es un picor cualquiera: puede ser colestasis, un problema del hígado que afecta a alrededor de 7 de cada 1.000 embarazos [8]. La intensidad del picor no te dice lo grave que es —eso solo lo dice un análisis de sangre de ácidos biliares [8]—, así que no intentes calcularlo tú. Si te pica así, pide que te hagan esa analítica.

El desprendimiento de placenta. Es cuando la placenta se separa antes de tiempo de la pared del útero. Ocurre en menos de 1 de cada 100 embarazos [10], pero conviene conocerlo por un motivo: mucha gente cree que si no hay sangre no pasa nada, y no es así. La sangre puede quedarse escondida detrás de la placenta [9]. La señal puede ser solo un dolor de tripa fuerte y de repente, con la barriga dura como una tabla, con o sin sangrado [9,10]. Ese dolor súbito e intenso, por sí solo, ya es motivo de consulta urgente.

El parto que se adelanta. Si antes de la semana 37 tienes contracciones seguidas que no se van, presión en la parte baja, dolor de riñones continuo o sangrado, llama [11]. Aquí una noticia que tranquiliza: en la mayoría de las mujeres que ingresan por sospecha de parto prematuro, el parto no llega en los días siguientes. No es para que no consultes; es que precisamente la valoración de la matrona (el monitor, medir el cuello del útero) es la que decide quién se queda y quién vuelve a casa tranquila.

Una pierna, no las dos. Al final del embarazo es normal tener las dos piernas y los tobillos algo hinchados, sobre todo por la tarde [14]. Lo que hay que mirar es la asimetría: dolor e hinchazón en una sola pierna, que además está caliente y roja, puede ser un coágulo (trombosis) y hay que valorarlo [13]. Y si a eso se le suma que te falta el aire o te duele el pecho, no esperes: es 112 [13].

Ninguna de estas cosas la diagnosticas tú. Tu papel es reconocer la señal y llamar. Que te digan "tranquila, es normal" es un buen resultado, no una molestia.

Son las cuatro de la mañana. Llevas un rato tumbada, con la mano en la tripa, esperando la patada de siempre. Y no llega, o llega distinta. Y empieza el cálculo de madrugada: ¿aguanto hasta que abra el centro de salud o llamo ahora y monto un número por nada?

Voy a contar la historia corta, en el orden en que he visto que funciona. Esto no es una lista para que te autodiagnostiques, ni para que te asustes con cada pinchazo: el embarazo trae molestias raras a diario y casi todas son normales. Es lo contrario. Es el mapa de las pocas señales que no son para mañana, para que cuando aparezcan no pierdas el tiempo dudando. Nada de lo que sigue lo decides tú sola; lo decide tu matrona o tu obstetra. Tu trabajo es reconocer y descolgar.

Y aquí la primera honestidad técnica: con los movimientos del bebé, el mensaje ya no es "cuenta". Es "conoce".

Los movimientos: no es un número; es tu patrón. Durante años se enseñó a contar: diez movimientos en dos horas, o el bebé va mal. La guía actual ya no lo dice así, y no por capricho, sino con datos. Los programas de recuento estructurado, incluido el gran ensayo AFFIRM, no demostraron reducir las muertes fetales [3]. El número mágico daba una tranquilidad falsa, porque un bebé puede cambiar su patrón sin llegar a bajar de diez. Lo que sí sabemos pesa mucho: en torno a la mitad de las muertes fetales van precedidas de que la madre notó menos movimiento [2]. Así que la regla no es contar hasta diez. Es saber cómo se mueve tu bebé un día cualquiera y, si eso cambia —menos, distinto o nada—, llamar. A cualquier hora [1]. Y no, el doppler casero no vale para quedarte tranquila: puede sonar un latido y no decir nada del bienestar del bebé [1].

La preeclampsia: no la notas al principio; por eso vas a las revisiones. Es tensión alta con daño en el hígado o el riñón, y suele aparecer a partir de la semana 20 [4]. Afecta a entre el 3% y el 8% de los embarazos en el mundo [5]. El detalle incómodo es que al principio no se siente: se detecta con el tensiómetro y el análisis de orina, no porque notes algo [4]. Por eso esas revisiones no son papeleo. Cuando avisa, avisa con dolor de cabeza fuerte que no cede, visión borrosa o lucecitas, dolor bajo las costillas del lado derecho, o hinchazón repentina de cara y manos [4]. Eso junto no es "a ver si se pasa". Es para llamar ya, aunque la última revisión saliera perfecta.

El picor de la colestasis: no es la piel estirada; es otro picor. El picor por la piel tirante es normal. Este es distinto: sin sarpullido, en palmas y plantas, peor de noche, a partir de la semana 28 [7]. Puede ser colestasis intrahepática, la enfermedad de hígado más frecuente del embarazo, presente en torno al 0,7% de los embarazos [8]. Y aquí el matiz que hay que decir con cuidado. En los casos graves el riesgo para el bebé sube —alrededor de 3 de cada 100 mujeres con colestasis grave tienen una muerte fetal después de la semana 36 [8]—, pero ese número no lo mides tú por lo mucho que te pique: la intensidad del picor no se corresponde con la gravedad, eso solo lo determina una analítica de ácidos biliares [8]. Por eso el mensaje no es "calcula tu riesgo". Es: si te pica así, pide la analítica.

El desprendimiento de placenta: sin sangre no se descarta. Es la separación de la placenta antes de tiempo, y ocurre en el 0,4% a 1,0% de los embarazos [10]. El error que veo repetirse es pensar que sin sangrado no hay problema. La sangre puede quedar oculta detrás de la placenta [9]. La única señal puede ser un dolor abdominal brusco e intenso, con la tripa dura como una tabla, con o sin sangrado [9,10]. Ese dolor súbito, por sí solo, ya es consulta urgente.

El parto prematuro: consultar no es exagerar. Contracciones regulares antes de la semana 37 se consultan, punto [11]. La definición clínica es contracciones con cambios en el cuello del útero entre las semanas 22+0 y 36+6 [12]. Y un dato para bajar el pulso: en la mayoría de los ingresos por sospecha, el parto no se desencadena en los días siguientes. No es una excusa para no llamar. Es justo la valoración profesional (monitorizar, medir el cuello) la que separa a quien se queda de quien vuelve a casa.

Una pierna, no las dos. Las dos piernas hinchadas al final del día en el tercer trimestre suele ser normal [14]. Lo que cambia el guion es la asimetría: dolor e hinchazón en una sola pierna, caliente y roja, obliga a descartar una trombosis [13]. Y si a eso se suma falta de aire o dolor en el pecho, no es una llamada: es un 112 [13].

Lo que esto te exige, en reglas concretas, no en principios abstractos:

  1. Aprende el patrón de tu bebé y, si cambia, llama. No cuentes hasta un número mágico [1,3].
  2. Ten a mano el teléfono de tu matrona o del paritorio, escrito donde lo veas. La duda de madrugada se resuelve descolgando, no buscando el número.
  3. Dolor de cabeza fuerte + visión borrosa + hinchazón súbita de cara o manos: no esperes a la próxima revisión, llama [4].
  4. Picor sin sarpullido en palmas y plantas, peor de noche: pide la analítica de ácidos biliares. No te fíes de lo poco o mucho que pique [7,8].
  5. Dolor de tripa brusco e intenso, con o sin sangre: consulta urgente. La ausencia de sangrado no descarta nada [9,10].
  6. Sangrado que empapa una compresa rápido, con mareo o dolor fuerte, o falta de aire con dolor en el pecho: 112 [13,15].
  7. Ante la duda, llama. Que te digan "es normal" veinte veces es un éxito del sistema, no una molestia tuya.

Los límites de esto, dichos claros: esta ficha no sustituye a tu matrona ni a tu obstetra, no te pone una nota de riesgo y no decide por ti. Recoge las señales que las guías citadas marcan como urgentes [16]; no es un examen que apruebas o suspendes. Ante cualquier síntoma que te preocupe y no esté aquí, la regla no cambia: preguntas.

Tu trabajo no es diagnosticarte. Es llamar. Del resto se encargan ellos.

Marco general. El objetivo de esta ficha es informativo y de derivación: reconocer signos que motivan contacto asistencial no demorado. No estratifica riesgo individual ni sustituye la valoración de matrona/obstetricia (principio MDR: la app informa, no diagnostica ni puntúa).

Movimientos fetales. El patrón se establece hacia la semana 24 y tiende a incrementarse hasta aproximadamente la semana 32, sin un número "normal" universal [1]. La recomendación vigente NICE NG201 desaconseja los programas de recuento con umbral fijo: la concienciación estructurada sobre movimientos fetales (evaluada en el ensayo AFFIRM) no demostró reducir la mortinatalidad [3]. Sustituye el criterio de "<10 movimientos/2 h" por conocimiento del patrón individual y contacto inmediato ante cualquier reducción o cambio, a cualquier hora [1]. Relevancia clínica: aproximadamente la mitad de las muertes fetales se preceden de percepción materna de movimientos reducidos [2]. Desaconsejado el uso de doppler doméstico por falsa tranquilización [1]. (Nota de trazabilidad: la cifra "0,6% / 1 de cada 166" de riesgo tras un episodio único de movimientos reducidos, atribuida a guías NHS/RCOG, no se verificó de forma directa y se omite deliberadamente; se usa la cifra verificada de la mitad de las muertes fetales [2].)

Preeclampsia. Hipertensión gestacional de aparición habitual ≥ semana 20 con signos de disfunción hepática/renal; posible presentación posparto (días o semanas tras el parto, sin ventana horaria fija) [4]. Prevalencia mundial 3-8% [5]. Fase inicial habitualmente asintomática: detección por tensión arterial y proteinuria en controles rutinarios [4]. Síntomas de progresión que motivan contacto urgente: cefalea intensa persistente, alteraciones visuales (fotopsias, visión borrosa, escotomas), epigastralgia/dolor en hipocondrio derecho, edema súbito facial y de manos [4]. Progresión posible a síndrome HELLP y eclampsia (convulsiones/coma). Factores de riesgo (informativos, no cálculo personal): nuliparidad, gestación múltiple, obesidad, HTA/diabetes/nefropatía previas, antecedentes personales o familiares, edad materna avanzada; MedlinePlus añade FIV con transferencia de embriones congelados como factor referido [6] (dato puntual, conviene contraste adicional). Convulsión/alteración brusca de consciencia = emergencia (112).

Colestasis intrahepática gestacional (CIG). Acumulación de ácidos biliares; hepatopatía gestacional más frecuente [7,8]. Signo cardinal: prurito sin exantema, predominio palmoplantar y nocturno, típicamente > semana 28 [7,8]. Prevalencia ~0,7% en Reino Unido, mayor (~1,5%) en población de origen indio/pakistaní-asiático [8]. Riesgo fetal dependiente de niveles de ácidos biliares: leve (19-39 µmol/L) y moderada (40-99 µmol/L) con riesgo similar a población general hasta semanas 38-39; grave (≥100 µmol/L) con muerte fetal en torno a 3 de cada 100 tras semana 36 [8]. Matiz MDR crítico: la intensidad del prurito NO se correlaciona de forma fiable con el nivel de ácidos biliares; la estratificación es analítica, no clínica ni autoevaluable. Confirmación por función hepática + ácidos biliares; manejo sintomático ± ácido ursodesoxicólico; momento del parto individualizado según niveles [7,8].

Desprendimiento prematuro de placenta normoinserta (DPPNI). Separación placentaria pregparto; incidencia 0,4-1,0% [10]. Clínica: dolor abdomino-lumbar brusco, hipertonía/dinámica que no cede, útero tenso, con o sin metrorragia —el sangrado puede ser oculto (retroplacentario) [9,10]—. Gravedad graduada de leve a grave (útero leñoso, shock materno, coagulopatía, compromiso fetal) [10]; terminología clínica, no autoevaluación. Factores: tabaquismo, cocaína, edad >35, HTA, preeclampsia, desprendimiento previo, gestación múltiple, traumatismo abdominal [9,10]. Dolor súbito intenso, con o sin sangrado, = consulta urgente; sangrado abundante/shock = 112 [15].

Amenaza de parto prematuro (APP). Dinámica uterina regular con modificación cervical progresiva, membranas íntegras, entre 22+0 y 36+6 semanas [12]. Diagnóstico: cardiotocografía + cervicometría ecográfica [12]. Pronóstico: en ingresos por sospecha, el riesgo real de parto a corto plazo es bajo en la mayoría de los casos; la cifra concreta a 7 días que circulaba aquí (~10%) no está respaldada por [12] —esa página cubre definición, diagnóstico y manejo, pero no aporta ningún dato de pronóstico— ni se ha localizado una fuente trazable equivalente, así que se retira hasta encontrarla (ver investigación fuente). El valor de la consulta es discriminar ingreso/tocolisis de manejo ambulatorio (reposo relativo 24 h, sin tocolítico oral de mantenimiento salvo excepción) [12]. Síntomas de derivación: dinámica regular < semana 37, sangrado, presión pélvica, lumbalgia continua, disminución de movimientos fetales [11,12].

Trombosis venosa profunda (TVP). Riesgo aumentado durante la gestación y hasta 6 semanas posparto [13]. Clínica: dolor y edema unilateral (habitualmente pantorrilla/muslo), calor y eritema local; la asimetría es el discriminador frente al edema fisiológico bilateral del tercer trimestre [13,14]. Signo de alarma mayor: disnea o dolor torácico añadidos (sospecha de tromboembolismo pulmonar) = urgencia inmediata [13]. Tratamiento confirmado: HBPM durante el resto de la gestación y hasta 6 semanas posparto [13].

Umbral de derivación a emergencias (112): convulsión o pérdida de consciencia; disnea brusca o dolor torácico; sangrado abundante con dolor severo, dolor en hombro o presíncope [13,15]. Resto de signos descritos: contacto no demorado con matrona/maternidad, aunque no siempre 112 [16].