Cuando alguien dice "vamos a hacer una FIV", suele imaginarse una consulta, unas pastillas y, con suerte, un embarazo. La realidad es un camino con etapas, y ayuda mucho saber por dónde vas en cada momento.

Las técnicas, en cristiano. No todo es "FIV". La inseminación artificial es la más sencilla: se prepara el semen en el laboratorio y se coloca dentro del útero en el día de la ovulación; la fecundación ocurre dentro del cuerpo, como en un embarazo natural, solo que dando una ayudita [1]. La FIV junta óvulos y espermatozoides fuera del cuerpo, en una placa de laboratorio [1][2]. La ICSI es una FIV en la que el embriólogo inyecta un solo espermatozoide dentro de cada óvulo con una aguja finísima; se usa sobre todo cuando el semen viene muy justo [1][2]. Y hay dos variantes que quizá oigas: la ovodonación (los óvulos son de una donante, cuando los propios no dan resultado) y la transferencia de embrión congelado o TEC (se descongela un embrión de un ciclo anterior y se transfiere) [1]. Cuál te toca no lo eliges tú de un catálogo: lo decide tu equipo médico después de estudiaros a los dos [1].

El proceso de la FIV, paso a paso. Primero, la estimulación: durante unos 8 a 14 días la mujer se pone inyecciones bajo la piel para que maduren varios óvulos a la vez, en lugar de uno solo como en un ciclo natural. Se controla con ecografías y análisis [1][2]. Cuando los folículos están listos, una última inyección (el "trigger") termina de madurar los óvulos, y unas 36 horas después llega la punción: una intervención de unos 15 minutos, en quirófano y con sedación, en la que se aspiran los óvulos con una aguja guiada por ecografía [1][2]. Ese mismo día se prepara el semen [1]. En el laboratorio se produce la fecundación y los embriones se cultivan entre 2 y 6 días [1]. Después viene la transferencia: un procedimiento rápido, sin sedación, en el que se coloca el embrión en el útero con una cánula fina [1][2]. A partir de ahí, progesterona para ayudar a que agarre, y a esperar [1]. Todo el ciclo, desde la regla hasta la prueba, suele durar entre 4 y 6 semanas [1].

La betaespera. Son los 10 a 12 días entre la transferencia y el análisis de sangre que confirma el embarazo [1][4]. Es, para mucha gente, la parte más dura: la cabeza busca señales por todas partes. Conviene saber una cosa que quita presión: los síntomas de esos días —tirones en la tripa, cansancio, pecho hinchado, o ninguno— no predicen el resultado. Ni notar mucho es buena señal ni no notar nada es mala señal [4]. Y hacerse un test de orina antes de tiempo casi siempre es mala idea: puede salir negativo aunque haya embarazo, o positivo por restos de la medicación, y solo añade angustia [4]. Rutinas normales, actividad suave y, si la ansiedad aprieta, pedir apoyo psicológico: eso sí ayuda [4].

¿Cuántas veces funciona? Aquí toca honestidad. Según el Registro SEF de 2023 (el registro oficial español), la tasa de parto por transferencia, con óvulos propios, es de alrededor del 29% (FIV) o 34% (ICSI) antes de los 35 años, baja al 24-26% entre los 35 y los 39, y ronda el 13-16% a partir de los 40 [3]. Son medias nacionales. Algunas clínicas publican cifras más altas para sus propios pacientes [21], pero la media del registro es la referencia realista, y ninguna cifra es una promesa para tu caso concreto. La probabilidad sube si se suman varios intentos, no de golpe [3].

Ni gemelos "de regalo". Antes era muy común quedarse embarazada de mellizos con FIV; hoy no, y es a propósito. La tasa de parto de gemelos ha bajado del 28,7% en el año 2000 al 6,6% en 2023 [7]. ¿Por qué? Porque las sociedades médicas consideran el embarazo múltiple una complicación del tratamiento, no un premio: aumenta el riesgo de parto prematuro, bajo peso, tensión alta y diabetes del embarazo [6]. Por eso, cuando el pronóstico es bueno, se transfiere un solo embrión [6]. Tener gemelos no es "más éxito"; es más riesgo.

Un riesgo de la estimulación: el SHO. El síndrome de hiperestimulación ovárica ocurre cuando los ovarios responden en exceso a la medicación. La forma leve (hinchazón, molestia, algo de peso por líquidos) es frecuente, la tiene alrededor de 1 de cada 3 mujeres en tratamiento [8]. Las formas graves son poco frecuentes —cifras bajas, por debajo del 1% según fuentes divulgativas que no hemos podido confirmar en la guía original [10]—, pero conviene reconocerlas: dificultad para respirar, vómitos que no paran, dolor abdominal fuerte y súbito o subir de peso muy rápido son motivo de acudir a urgencias [8]. Los equipos ajustan la medicación a cada mujer precisamente para prevenirlo [9].

Él también está en esto. El cuerpo que pasa por las inyecciones y la punción es el de ella, sí. Pero el hombre no es solo "el que aporta el semen": puede sentir culpa, frustración por no controlar el proceso, o tristeza, y muchas veces se calla "para no preocupar", lo que a veces se confunde con desapego cuando en realidad es su forma de aguantar [13][14]. Ir juntos a las visitas, poner él las inyecciones, decidir las cosas importantes entre los dos: eso reparte el peso, y las parejas que lo viven así a veces salen más unidas [13].

El bolsillo. En la sanidad pública, el criterio general es que la mujer tenga menos de 40 años y el hombre menos de 55 al empezar el estudio, sin hijo sano previo en común, y cubre hasta 3 ciclos de FIV [15][16]. Pero cada comunidad autónoma puede ampliarlo: Madrid, por ejemplo, sube el límite de la mujer a 45 años y reconoce expresamente el acceso de mujeres solas, parejas del mismo sexo y personas trans con capacidad de gestar [17]. Así que no des por hecho un único criterio nacional: mira el de tu comunidad. En privado, un ciclo de FIV/ICSI ronda los 3.500-5.500 €, más la medicación aparte (unos 600-1.100 €), y la ovodonación arranca sobre los 4.000 € [18]. Son precios de mercado orientativos, no una tarifa oficial: pide siempre presupuesto detallado y por escrito [18].

Cuando un ciclo no sale. Un intento fallido duele de verdad, y ese dolor es legítimo aunque "no se vea". Los expertos lo llaman pérdida ambigua: no hay un cuerpo que despedir, pero sí una versión imaginada del futuro que se cae [19]. Nadie tiene derecho a decirte "ya vendrá" o "relájate": esas frases, aunque bienintencionadas, hacen daño [19]. Buscar apoyo, ponerte límites con las preguntas ajenas y darte permiso para estar mal es parte del proceso, no una debilidad [19].

Un detalle práctico para después. Si el embarazo llega por FIV o TEC, la fecha de parto no se calcula desde la última regla, sino desde el día de la transferencia y la edad del embrión: si era de día 3, se suman 263 días; si era de día 5 (blastocisto), 261 [20]. Por eso, cuando la app te diga "estás de 4 semanas", en realidad han pasado solo 2 desde la transferencia. Nuestra calculadora de eiratyr.com te deja elegir esa opción para no darte una fecha equivocada.

Una pareja sale de la primera consulta de reproducción con un plan y una fecha para empezar las inyecciones. En el ascensor, ella mira el papel; él mira el suelo. Le pregunto —bueno, se lo pregunto a la escena, porque la he visto muchas veces— qué imagina que va a pasar. Y casi siempre imagina el final: la prueba positiva. Nadie imagina las cuatro semanas de en medio.

Voy a contar la historia corta, en el orden en que he visto que funciona. Esto no es un protocolo ni sustituye a tu unidad de reproducción: es el mapa de un proceso, para que sepas en qué punto estás y qué significa cada número que te van a dar. Lo que no esté respaldado por una fuente citada, no lo vas a leer aquí. Y hay una cifra que no verás: la de tu caso concreto, porque esa no la sabe nadie de antemano.

Y aquí la primera honestidad. La FIV no es un botón que, pulsado con suficiente fe, entrega un bebé. Es un procedimiento con una probabilidad, y la probabilidad de un solo intento no es alta. La imagen de "hicimos FIV y funcionó" es real, pero es el fotograma final de una película de cuatro a seis semanas [1], y muchas veces de varias películas.

Empecemos por el proceso, porque saber qué viene quita más miedo que cualquier frase de ánimo. La estimulación ovárica son 8-14 días de inyecciones para que maduren varios óvulos en lugar de uno, con ecografías y análisis de por medio [1][2]. Luego, el trigger y, unas 36 horas después, la punción folicular: quince minutos en quirófano, bajo sedación, aspirando los óvulos con una aguja guiada por ecografía [1][2]. El laboratorio hace su parte —fecundación, y 2 a 6 días de cultivo del embrión— y llega la transferencia, que es rápida y sin sedación [1][2]. Después, progesterona y a esperar [1]. Todo el ciclo, de la regla a la prueba, cabe en 4-6 semanas [1].

La transferencia dura minutos. La betaespera dura diez o doce días, y es la parte que nadie te cuenta bien. No hay síntoma de esos días que prediga el resultado: ni notar mucho es buena señal, ni no notar nada es mala [4].

Lo digo en negrita porque es lo que más sufrimiento evita: no adelantes el test. Un test de orina antes del día que te indican puede salir negativo habiendo embarazo, o positivo por los restos de la medicación del trigger [4]. Lo único que garantiza es angustia. Rutina, actividad suave y, si la ansiedad se desborda, apoyo psicológico: eso sí tiene sentido [4].

Ahora, los números, sin maquillar. Según el Registro SEF de 2023, la tasa de parto por transferencia con óvulos propios es del 29,2% (FIV) o 33,7% (ICSI) antes de los 35, del 24,0-25,9% entre los 35 y 39, y del 12,8-16,4% a partir de los 40 [3]. Conviene una precisión que casi nadie hace: eso es parto, no embarazo clínico —el embarazo clínico siempre sale más alto porque no descuenta los abortos—, así que cuando compares cifras, pregúntate cuál te están enseñando [3]. Y otra: son medias nacionales. Verás clínicas anunciando porcentajes más altos, y pueden ser ciertos para sus pacientes [21], pero la media del registro es la cifra comparable y honesta. El corazón del oficio está en de dónde sacas el número, no en el número.

Con los embarazos de gemelos pasa algo que suena a contraintuitivo: la medicina lleva veinte años intentando que no ocurran. La tasa de parto gemelar en FIV cayó del 28,7% en 2000 al 6,6% en 2023 [7], porque el objetivo de un ciclo, según ASRM, ESHRE y la SEF, es el nacimiento de un único bebé sano, y el embarazo múltiple se clasifica como complicación —más prematuridad, más bajo peso, más hipertensión, más diabetes gestacional— [6]. Por eso, cuando el pronóstico lo permite, se transfiere un solo embrión [6]. No es un premio; es un riesgo que se evita a propósito.

De los riesgos de la estimulación, el que hay que conocer es el síndrome de hiperestimulación ovárica. La forma leve —hinchazón, molestia, algo de peso por líquidos— la tiene alrededor de una de cada tres mujeres en tratamiento [8]. Las formas graves son infrecuentes; circula la cifra de "un 0,2% de los ciclos", pero la dejo como lo que es: un dato de fuente divulgativa que no he podido confirmar en la guía original, así que digamos "cifras bajas, por debajo del 1%" y no le pongamos un decimal que no puedo defender [10]. Lo que sí importa retener son las señales de alarma: dificultad para respirar, vómitos que no paran, dolor abdominal intenso y súbito, subir de peso muy rápido. Eso es acudir a urgencias, no esperar a la próxima cita [8].

Y ahora la parte que la foto típica recorta: él. El cuerpo tratado es el de ella, sin discusión. Pero el hombre no es el proveedor de una muestra; es la mitad de un proyecto que también le atraviesa. Culpa, frustración por no controlar nada, tristeza que se guarda "para no preocuparla" y que ella a veces lee como desapego cuando es justo lo contrario [13][14]. No es indiferencia; es otra forma de aguantar. Reparte el peso: id juntos a las visitas, que ponga él las inyecciones, decidid a dúo.

Lo que esto os exige, en reglas concretas:

  1. Sabed en qué punto estáis. Estimulación, punción, laboratorio, transferencia, betaespera: cada fase tiene su función y su duración [1][2]. Perderse aumenta el miedo.
  2. La betaespera se aguanta, no se adivina. Ningún síntoma predice el resultado; no adelantéis el test [4].
  3. Leed bien los números. Distinguid parto de embarazo clínico, y media nacional de cifra de una clínica concreta [3][21]. Ninguna es una promesa individual.
  4. Un embrión no es "menos éxito". El embarazo múltiple es una complicación a evitar, no un objetivo [6].
  5. Conoced las señales del SHO. Molestia leve es esperable; disnea, vómitos persistentes o dolor súbito intenso son urgencias [8].
  6. Él también entra. Acompañar, pinchar, decidir y hablar de lo que siente reparte una carga que no es solo de ella [13].
  7. Pedid presupuesto y mirad vuestra comunidad. En lo público el criterio varía por autonomía [16][17]; en lo privado, pedidlo por escrito y detallado [18].

Un apunte sobre lo que viene después, si llega. En un embarazo por FIV o TEC, la fecha de parto no se cuenta desde la última regla, sino desde la transferencia y la edad del embrión: día 3, +263 días; día 5, +261 [20]. Por eso "estás de 4 semanas" significa que han pasado 2 desde la transferencia, y conviene saberlo para no comparar peras con manzanas cuando alguien que concibió de forma natural cuenta desde su regla. La calculadora de eiratyr.com trae esa opción a propósito.

Queda lo más difícil de escribir, y no lo voy a esquivar. A veces un ciclo no sale. Y duele de una manera que la gente de alrededor no siempre entiende, porque no hay un cuerpo que enterrar, sino un futuro imaginado que se cae —lo llaman pérdida ambigua [19]—. Ese duelo es legítimo. Las frases de "ya vendrá" o "relájate y verás" no consuelan; invalidan [19]. No es una reacción exagerada; es un duelo real por una pérdida que la sociedad no sabe nombrar. Poner límites a las preguntas, buscar apoyo profesional y darse permiso para estar mal no es rendirse: es cuidarse.

La FIV no es una promesa. Es, como mucho, una probabilidad bien acompañada.

Objetivo y alcance. Ficha informativa sobre las técnicas de reproducción humana asistida (TRHA), su proceso y su vivencia. No es un árbol de decisión clínico: la elección de técnica corresponde al equipo de la unidad de reproducción tras el estudio de esterilidad de la pareja (seminograma, reserva ovárica, permeabilidad tubárica, historia clínica) [1].

Técnicas e indicaciones más citadas (fuentes divulgativas de clínicas; no protocolo cerrado de sociedad médica) [1][2]:

TécnicaFecundaciónIndicación típica citada
Inseminación artificial (IAC/IAD)In vivo (intrauterina)Mujer joven, factor cervical/ovulatorio leve, factor seminal leve, ausencia de pareja masculina (semen de donante)
FIV convencionalIn vitro, espontáneaFactor tubárico, edad materna avanzada, endometriosis moderada-grave, fallo de IA previas
ICSIIn vitro, microinyección de 1 espermatozoideFactor masculino severo, semen de biopsia testicular/congelado, fallo de fecundación en FIV previa
OvodonaciónIn vitro con ovocito de donanteBaja reserva/fallo ovárico, edad avanzada con mala respuesta, enfermedad genética de vía materna
TECTransferencia de embrión vitrificadoEmbriones sobrantes, estrategia freeze-all, preservación, espera de resultado de PGT

Proceso de FIV/ICSI. (1) Estimulación ovárica controlada 8-14 días con gonadotropinas subcutáneas, monitorizada con ecografía folicular seriada y estradiol [1][2]. (2) Trigger (hCG o agonista de GnRH según riesgo) y punción folicular transvaginal ecoguiada ~36 h después, bajo sedación (~15 min) [1][2]. (3) Preparación seminal el mismo día [1]. (4) Fecundación (inseminación de la placa en FIV; microinyección en ICSI), confirmada a las 16-20 h [1][2]. (5) Cultivo embrionario 2-6 días (día 2-3 estadio de división; día 5-6 blastocisto), según criterio embriológico [1]. (6) Transferencia ecoguiada, sin sedación [1][2]. (7) Soporte de fase lútea con progesterona [1]. (8) Betaespera 10-12 días → beta-hCG. Duración total 4-6 semanas [1].

En España, la reproducción asistida hace posible en la actualidad aproximadamente uno de cada diez nacimientos [5].

Rendimiento (Registro SEF 2023, óvulo propio, vía fuente secundaria [3]). Tasa de parto por transferencia:

EdadFIV convencionalFIV-ICSI
< 3529,2%33,7%
35-3924,0%25,9%
≥ 4016,4%12,8%

Agregados nacionales 2023 (todas las técnicas con óvulo propio): embarazo clínico 34,6%, parto 25,7%, RN vivo 27,3%, aborto 22,0% [3]. Caveat metodológico: el PDF primario del Registro SEF no pudo verificarse por extracción de texto; las cifras proceden de una fuente secundaria que lo cita [3]. No mezclar métricas: embarazo clínico ≠ parto/RN vivo. La cifra de "embarazo clínico por tramo de edad" (37,4/33,2/27,3%) que circula en búsquedas preliminares no está verificada en el documento primario y no se reproduce aquí. La variabilidad entre centros es real: una clínica concreta audita 56,3/49,0/22,7% por transferencia [21], sensiblemente por encima de la media nacional; la referencia comparable es el registro, no la mejor clínica.

Embarazo múltiple (complicación iatrogénica principal). Parto gemelar en FIV: 28,7% (2000) → 6,6% (2023, óvulo propio, por transferencia) [7]; IA 7,7% en 2023 [7]. Descenso atribuible a la política de transferencia electiva de embrión único (eSET): en 2023, el 90% de las transferencias en donación de ovocitos y de embriones congelados fueron de un solo embrión [6]. Máximo legal en España: 3 preembriones por intento (Ley 45/2003); práctica actual 1-2 [6]. El múltiple asocia mayor riesgo de prematuridad, bajo peso, hipertensión, diabetes gestacional y cesárea [6].

SHO. Respuesta ovárica excesiva a gonadotropinas con extravasación de líquido al tercer espacio [8]. SHO leve ~1/3 de las estimulaciones controladas [8]; formas moderada-grave infrecuentes —"~0,2% de los ciclos" es dato divulgativo [10] no confirmado en el abstract de la guía ASRM 2024 [9]; usar "cifras bajas, <1%" con matiz—. Signos de alarma (urgencia): disnea, vómitos persistentes, dolor abdominal intenso y súbito, aumento de peso >~1,4 kg/2 días, sospecha de trombosis [8]. Factores de riesgo: SOP, AMH elevada, alto recuento folicular, edad joven, SHO previo [8]. Prevención (guía ASRM 2024 [9], líneas generales accesibles vía fact sheet de paciente [8]): individualización de dosis, trigger con agonista de GnRH en riesgo alto, estrategia freeze-all. El texto completo de la guía (Fertil Steril, de pago) no fue accesible; se cita el abstract/metadatos vía PubMed [9] y las recomendaciones equivalentes del fact sheet [8].

PGT (informativo, marco legal). La Ley 14/2006, art. 12, autoriza a centros habilitados el diagnóstico preimplantacional para (a) enfermedades hereditarias graves, de aparición precoz y sin tratamiento curativo postnatal según el conocimiento actual, seleccionando preembriones no afectados, y (b) alteraciones que comprometan la viabilidad del preembrión; otros usos requieren autorización caso por caso con informe de la CNRHA [11]. Los tipos PGT-M (monogénicas) y PGT-A (aneuploidías; asociado a edad materna avanzada, fallo de implantación o abortos de repetición) se enuncian a partir de fuentes divulgativas, no de una guía primaria de sociedad científica, y se presentan como orientación, no protocolo [11].

Preservación de la fertilidad. Vitrificación de ovocitos para posponer la maternidad (social) u oncofertilidad (previa a tratamiento gonadotóxico) [12]. Supervivencia post-descongelación según una clínica de referencia: ~92% en <35 años, ~83% de media en ≥35 años; las tasas de embarazo posteriores corresponden a la edad de vitrificación, no a la de uso [12]. Preservar "compra tiempo biológico"; no elimina la variable edad ni garantiza gestación futura [12].

Acceso y coste. SNS (RD 1030/2006, Anexo III, 5.3.8.2): mujer 18-<40 años, hombre 18-<55 años, sin hijo sano previo en común, sin patología que haga del embarazo un riesgo grave no controlable, sin esterilización voluntaria previa; hasta 3 ciclos FIV/ICSI, 4 IAC, 6 IAD [15][16]. Variación autonómica: la Comunidad de Madrid amplía a mujer ≤45 años, reconoce mujeres solas, parejas del mismo sexo y personas trans con capacidad de gestar, con criterio clínico de 12 meses de intentos (6 si ≥38 años) [17] —criterio autonómico, no estatal general; el umbral estatal de meses no consta explícito en las fuentes verificadas—. Privado (precios de mercado orientativos, no tarifa oficial): FIV/ICSI ~3.500-5.500 €/ciclo, medicación 600-1.100 € aparte, ovodonación desde ~4.000 € [18].

Duelo reproductivo. El duelo por ciclo fallido se conceptualiza como pérdida ambigua: pérdida de una identidad futura imaginada, de la confianza en el propio cuerpo y de autonomía durante el tratamiento, sin objeto tangible que la sociedad valide [19]. Se intensifica en cada betaespera y con cada fracaso, y puede culminar en la decisión de detener los tratamientos [19]. Abordajes citados: TCC, terapia de aceptación y compromiso, rituales de duelo, límites y acompañamiento especializado en pérdida reproductiva [19]. La "positividad tóxica" ("ya vendrá", "relájate") invalida y debe evitarse [19].

Datación de la gestación por FIV/TEC. No usar FUR. FPP = fecha de transferencia + (266 − edad embrionaria en días): día 3 → +263 días; día 5 (blastocisto) → +261 días [20]. Alternativa: punción como día 14 teórico + 280 días [20]. Implicación: la "semana de embarazo" por FIV lleva ~2 semanas de desfase respecto al cómputo por FUR; la calculadora del proyecto debe ofrecer el cálculo por transferencia + edad embrionaria [20].

Cuándo derivar / señal para el profesional. Toda la valoración individual —elección de técnica, dosis de estimulación, número de embriones a transferir, interpretación de resultados y manejo del SHO— corresponde a la unidad de reproducción asistida. Esta ficha informa; no diagnostica, no puntúa, no pauta dosis ni orienta tratamiento individual. Ante signos de alarma de SHO, atención urgente [8].