Lo primero que da tranquilidad: casi todo es normal
La piel de un recién nacido es fina, inmadura y acaba de pasar de vivir en el agua a vivir al aire. Es lógico que proteste. Y la buena noticia es que la mayoría de granitos, escamas y manchas que le vas a ver son benignos y se quitan solos, sin cremas ni tratamientos [11]. Vamos por partes, de lo más frecuente a lo que sí hay que vigilar.
Costra láctea (las escamas del cuero cabelludo)
Son escamas amarillas, brillantes y algo grasientas, sobre todo en la cabeza, y a veces en las cejas, detrás de las orejas o en las mejillas [1]. Su nombre técnico es dermatitis seborreica.
- No es por lavarle poco. Es un mito. Aparece porque las glándulas de la piel producen más grasa de lo normal y porque un hongo que vivimos todos en la piel (la Malassezia) crece un poco más y la irrita. No es contagiosa [1].
- Se va sola. Suele salir antes de los 3 meses y desaparece por su cuenta hacia los 8 meses [1].
- Qué puedes hacer: lavar la cabeza con un champú suave; si quieres ablandar las costras, ponle un poco de aceite o vaselina sin perfume una o dos horas antes del baño y luego retíralas con un peine suave o una gasa, sin frotar fuerte [1].
- No hace falta un tratamiento fuerte: los bebés "se curan solos", así que ir con productos agresivos sobra [1]. Si no mejora o se ve infectada (supura, huele mal, se hincha), que la vea el pediatra [1].
Dermatitis atópica: la piel seca que pica y va por brotes
Es una piel con tendencia a estar seca, roja y con picor, que va por rachas: temporadas mejor y brotes peor. Es muy frecuente —hasta 1 de cada 5 niños la tiene en algún grado— y con los años la mayoría mejora [3]. En los bebés suele empezar en las mejillas y en la cara de fuera de brazos y piernas [3].
La base del tratamiento es la más sencilla y la más importante: hidratar.
- La crema hidratante (emoliente) sin perfume es la pieza clave, y se pone todos los días, haya brote o no [3]. No es solo cosmética: cuidar la barrera de la piel reduce cuántos brotes hay y cómo de fuertes son [3].
- Mejor fórmulas sencillas, sin fragancia. Con la piel atópica, cuantos menos ingredientes raros, mejor [3,5].
Qué suele desencadenar un brote: el aire seco, el calor y el sudor, la ropa de fibra sintética o de lana pegada a la piel, los jabones agresivos, la baba en la zona de la boca y las infecciones de piel [3,5]. No es "culpa" de nadie ni de un único alimento.
Sobre las cremas con corticoide (esto es importante): cuando la piel está en brote, el pediatra o el dermatólogo puede indicar una crema con corticoide. Aquí van datos generales de cómo se usan bien —no una receta, la pauta exacta la da tu profesional—:
- En bebés se usan corticoides de baja potencia; en la cara y en los pliegues (y la zona del pañal) siempre baja potencia, porque ahí la piel es más delicada [3].
- Suele bastar una vez al día, solo sobre la zona con lesión: ponerlo dos veces no ha demostrado ser mejor [5].
- El menor tiempo posible, normalmente unos 7 a 14 días por brote, sin alargarlo sin que lo revise el profesional [4,5].
El miedo a los corticoides (corticofobia): hablemos claro. Mucha gente los teme y, por eso, trata poco y tarde los brotes, con lo que el bebé pasa más picor, duerme peor y a veces al final hace falta algo más fuerte [4]. La realidad, según las fuentes médicas: usados bien —la potencia correcta, en la zona correcta, poco tiempo— son seguros y de primera línea [4,5]. La National Eczema Society británica lo resume así: "Cuando se utilizan en tratamientos cortos según lo indicado por un profesional sanitario, el riesgo de efectos secundarios es pequeño" [5].
Pero información honesta, no solo tranquilizadora: los efectos malos existen, aunque con el uso correcto son raros. El adelgazamiento de la piel aparece sobre todo con potencias altas usadas mucho tiempo en zonas delicadas, no con la baja potencia unos días [3,5]. Existe también, aunque es infrecuente, la posibilidad de volverse alérgico al propio corticoide con el uso crónico [4]. Y hay un fenómeno del que se habla en internet, la "reacción de retirada de corticoides": se ha descrito tras usar corticoides potentes de forma continua durante más de un año, no con las tandas cortas de la práctica pediátrica habitual [5]. En resumen: el riesgo de verdad está en el mal uso, no en el medicamento.
Cuándo consultar por la dermatitis atópica: si con hidratación y lo indicado no mejora en 2-4 semanas, si le afecta mucho al sueño, si sospechas infección (supura, costras color miel, empeora de golpe, fiebre) o si hay dudas de qué es [3].
Dermatitis del pañal
Le pasa a más de un tercio de los bebés en algún momento, así que no es un suspenso a nadie [8]. Hay dos tipos y distinguirlos tiene truco:
- La irritativa (la más común): por el contacto largo con pipí, caca, humedad y roce. Se ve como un enrojecimiento rosado en las zonas que sobresalen (nalgas, genitales, muslos) y respeta los pliegues [8,9].
- La de hongos (Candida): se sospecha cuando el rojo es más intenso y violáceo, empieza en los pliegues (justo al revés) y tiene granitos "satélite" alrededor; a veces sale después de tomar antibióticos [8,9].
Un truco visual para orientarte (no para autodiagnosticar): ¿empieza en los pliegues o los respeta? Eso ayuda al pediatra a distinguir una de otra [8].
Qué hacer:
- Crema barrera con óxido de zinc en cada cambio, en capa generosa: es la primera medida, sirve para prevenir y para las formas leves [8,9]. La vaselina también vale de barrera [9].
- Airear la zona 5-10 minutos en cada cambio, usar pañales absorbentes y transpirables, limpiar con agua tibia y secar con cuidado; evita las toallitas con alcohol o perfume sobre piel irritada [8,9].
- Si está más fuerte, el pediatra puede añadir un corticoide suave o, si es hongo, un antifúngico —eso lo indica él, aquí solo te contamos que existe [8,9].
- Nada de polvos de talco sobre piel con heridas, y no le pongas pomadas con antibiótico por tu cuenta [9].
Granitos y manchas que son pura normalidad
Todo esto sale, asusta un poco por el nombre, y se va solo [11]:
- Milium: puntitos blancos en mejillas y frente. Los tiene hasta el 40% de los recién nacidos y se van en un mes; no se aprietan [11].
- Acné neonatal: granitos con un halo rojo en la cara, por las hormonas de mamá. Se va solo en semanas o pocos meses [11].
- Eritema tóxico: el nombre asusta pero no tiene nada de tóxico; son manchas rojas con un puntito central que salen entre el 1.º y el 4.º día de vida. Es la erupción más común del recién nacido (más de la mitad la tienen) y se va sola [11].
- Sudamina (miliaria): granitos por sudor y exceso de abrigo, en los pliegues. Se quitan al aligerar la ropa y con la habitación a temperatura templada [11].
- Piel seca que se descama: normal en los primeros 1-2 días, sobre todo en manos y pies. No pica y mejora sola; una crema hidratante ayuda si la piel está tirante, pero no es obligatorio [11].
Manchas de nacimiento: cuáles son benignas y cuáles vigilar
- Mancha salmón ("beso de ángel" o "picotazo de cigüeña"): manchitas rosadas planas en frente, párpados o nuca; las tienen hasta la mitad de los bebés. Las de la cara suelen irse el primer año; las de la nuca pueden quedarse discretas y no significan nada [11].
- Mancha mongólica: mancha azul-grisácea, típica en la zona baja de la espalda, más frecuente en bebés de piel más oscura. Se atenúa con los años (casi no se ve hacia los 10). Conviene que quede anotada en la cartilla para que nadie la confunda con un moratón [11].
- Hemangioma: un bultito o mancha rojo-violácea que no suele estar al nacer sino que aparece y crece en las primeras semanas. Es el tumor benigno más común de la infancia (lo tienen entre el 4 y el 10% de los bebés) y la mayoría desaparece solo [6]. Se vigila y se consulta pronto (idealmente antes de los 3 meses) si está cerca del ojo, en la zona de la garganta/barba, en la parte baja de la espalda, si es muy grande en la cara o si se ulcera y duele [6].
- Manchas café con leche: manchas marrón claro. Una o dos son de lo más normal y no significan nada [7]. Lo que hace que el pediatra estudie más es la combinación de tener 6 o más y grandes (más de 5 mm antes de la pubertad) junto a otros signos [7]. No las cuentes tú con angustia: el pediatra las revisa en cada control.
Las poquísimas señales que no esperan
La lista de cosas benignas es larguísima; esta, a propósito, es corta y para memorizar:
- Manchas rojas o moradas que NO se borran al apretar (petequias): es la alarma máxima. Aprieta un vaso de cristal contra la piel y mira a través: si siguen ahí, urgencias ya [12]. (El paso a paso está en la ficha de fiebre y signos de enfermedad.)
- Ampollas grandes que se rompen y dejan la piel en carne viva, con costras color miel: puede ser impétigo, una infección de la piel muy contagiosa; no es una emergencia vital pero sí necesita que lo vea el pediatra para tratarlo, no se cura solo [10].
- Cualquier erupción con fiebre en un bebé de menos de 3 meses: se consulta siempre (regla de oro de la ficha de fiebre) [12].
- Y avisa también si la erupción se extiende muy rápido con el bebé decaído, o si una zona se pone en carne viva y muy dolorosa.
La idea que lo resume: menos es más
La piel del bebé, tenga o no dermatitis, tiene una barrera más fina que la del adulto y se irrita con facilidad. La regla que sirve para casi todo: pocos productos, sin perfume y con listas de ingredientes cortas [3,5]. Y con piel atópica, esto importa más, no menos: el mejor hidratante es el que tu bebé tolera bien y usas a diario, no el más caro [3,5].
El corticoide no es el peligro; el miedo al corticoide sí
Le cambias el pañal a las siete de la mañana y ahí está: la piel de las nalgas roja, y en la mejilla una placa seca que ayer no estaba. Buscas en el móvil y en dos minutos te han dicho que le des una crema, que no le des ninguna, que los corticoides "atrofian la piel" y que la costra de la cabeza es porque no lo lavas bien. Voy a contar la historia corta, en el orden en que he visto que funciona, y la primera parte es la que más tranquiliza: casi todo lo que le sale a la piel de un bebé es benigno y se va solo [11].
Empecemos por lo que no es. La costra láctea no es suciedad. Es sebo más un hongo que vivimos todos en la piel; no es contagiosa, no es un descuido tuyo, y se quita sola hacia los ocho meses [1]. Frotarla con productos fuertes no la cura antes; un poco de aceite, un peine suave y paciencia bastan [1]. Que quede claro de entrada, porque el mito de "no lo lavas bien" carga una culpa que no toca.
Y aquí la parte que de verdad me importa, porque es donde el miedo hace daño: la dermatitis atópica. No es una piel sucia ni una alergia a un alimento que hay que cazar; es una piel con la barrera alterada que va por brotes [3]. Su tratamiento de base no es un fármaco, es un gesto diario y aburrido: hidratar con un emoliente sin perfume, todos los días, haya brote o no [3]. Eso no es cosmética. Cuidar la barrera reduce cuántos brotes hay y cómo pegan [3].
El emoliente diario es la piedra angular; el corticoide, cuando lo indica el profesional, es el que apaga el brote —y usado bien es seguro [3,4,5].
La corticofobia: el miedo que trata poco y tarde
Existe un fenómeno con nombre propio, la corticofobia, el miedo injustificado a los corticoides tópicos, y está bien documentado en consulta [4]. Su precio no es teórico: lleva a las familias a tratar poco y tarde, a que el bebé pase más picor y duerma peor, y a veces —paradoja cruel— a necesitar después algo más fuerte por haber dejado crecer el brote [4].
No te pido que me creas por confianza; te doy las fuentes. La revista oficial de la dermatología española lo dice sin ambages: hay que transmitir "la gran eficacia y seguridad de este tratamiento tópico si se utiliza apropiadamente", y advierte que mostrar ambivalencia "irá en detrimento de los pacientes" [4]. La sociedad británica del eccema lo remata: "cuando se utilizan en tratamientos cortos según lo indicado por un profesional sanitario, el riesgo de efectos secundarios es pequeño" [5].
Y ahora la otra mitad, porque una cita correcta no es una promesa completa: los efectos adversos existen. El adelgazamiento de la piel es real —pero aparece con potencias altas usadas mucho tiempo en cara y pliegues, no con la baja potencia unos días [3,5]. Puede haber, aunque es infrecuente, sensibilización alérgica al propio corticoide con el uso crónico [4]. Y la "reacción de retirada" de la que habla internet se ha descrito tras corticoides potentes usados de forma continua durante más de un año —no con las tandas cortas de la pediatría de siempre [5]. El riesgo, ves, no vive en el fármaco; vive en el mal uso.
Lo que puedes hacer tú, sin recetas
No son principios abstractos; son reglas concretas. Y las imperativas van al gesto de cuidado, no a la dosis: la pauta la pone tu pediatra.
- Hidrata todos los días, no solo en el brote. Emoliente sin perfume, fórmula sencilla, varias veces al día si hace falta. Es la base, y es la parte que sí depende de ti [3].
- Cuando el profesional indique corticoide, no le tengas miedo ni lo estires. Datos generales, no receta: en bebés, baja potencia; en cara, pliegues y zona del pañal, siempre baja potencia [3]; suele bastar una vez al día sobre la lesión —dos no ha demostrado ser mejor [5]—; y el tiempo mínimo, del orden de 7 a 14 días por brote, sin prolongar sin revisión [4,5]. La potencia, la cantidad y los días exactos los dice quien ve a tu bebé.
- En el pañal, barrera y cambios. Óxido de zinc en cada cambio, airear la zona unos minutos, secar con cuidado, fuera toallitas con alcohol o perfume sobre piel irritada [8,9]. La del pañal le pasa a más de un tercio de los bebés [8]: no es un juicio a tu cuidado, es física de humedad y roce.
- Aprende una sola pregunta para el pañal: ¿empieza en los pliegues o los respeta? Si respeta los pliegues y está en lo que sobresale, suele ser irritativa; si arranca en los pliegues, es violácea y tiene granitos satélite, puede ser un hongo que necesita antifúngico [8,9]. Tú observas; el diagnóstico lo pone el pediatra.
- Con la piel, menos es más. Pocos productos, sin fragancia, listas de ingredientes cortas [3,5]. La barrera del bebé es más fina que la tuya; cada producto "por si acaso" es un candidato a irritarla.
La línea roja: lo que no espera
Y aquí lo que quiero que te lleves aunque olvides el resto. La lista de cosas benignas de este texto es larga; esta es corta a propósito, para que quepa en la cabeza a las tres de la madrugada:
- Manchas rojas o moradas que no se borran al apretar (petequias): sospecha de enfermedad meningocócica hasta que se demuestre lo contrario. Presiona un vaso de cristal contra la piel y mira a través: si siguen ahí, urgencias inmediatas [12].
- Ampollas grandes que dejan la piel en carne viva, con costras color miel: compatible con impétigo, infección bacteriana muy contagiosa; no es emergencia vital, pero se ve por el pediatra porque no se cura solo [10].
- Erupción con fiebre en un bebé de menos de tres meses: se consulta siempre; a esa edad la fiebre no admite "esperar a ver".
- Un hemangioma cerca del ojo, en la garganta o en la parte baja de la espalda, o que se ulcera y duele: consulta pronto, mejor antes de los tres meses [6].
El mito más cómodo
Hay uno que conviene desmontar con datos, no con más retórica: "si es un corticoide, es peligroso". Es cómodo, es falso, y hace daño —igual que su primo, "la costra láctea es que no lo lavas". Los dos reparten culpa donde no la hay y empeoran el cuidado. El corticoide bien indicado no es el villano de esta historia; el villano es el brote sin tratar, con su picor y su noche en vela [4]. El corazón del oficio está en de dónde sacas la pauta —de quien ve a tu bebé—, no en el miedo que circula por un foro.
La piel del bebé no es una piel estropeada; es una piel estrenando el mundo. Casi todo lo que le sale se va solo. Tu trabajo no es tratarlo todo; es hidratar cada día, no temer lo que el profesional indica, y saber cuáles son las poquísimas manchas —la que no se borra— y la única edad —menos de tres meses— que no admiten esperar.
Nota de fuentes
La guía "de bandera" de la AEDV para pacientes con dermatitis atópica (2020) se descargó pero su PDF no fue legible por el extractor de texto automático el 2026-07-12 (fallo de extracción, no bloqueo HTTP); igual ocurrió con el PDF de dermatitis atópica de la AEP. Aplicando el principio "fuente inaccesible → sustituir y explicar", su contenido se apoya aquí en fuentes equivalentes sí verificadas: SEICAP [3], Actas Dermosifiliográficas (revista oficial AEDV) [4] y National Eczema Society [5]. Se recomienda verificación manual de la guía AEDV antes de citarla textualmente. La ref [5] no muestra fecha de revisión visible y se usa como corroboración internacional, no como fuente primaria española.
Dermatitis seborreica del lactante ("costra láctea")
Inflamación con escamas amarillentas grasas en cuero cabelludo, pudiendo extenderse a cejas, retroauricular, mejillas, tronco o área del pañal [1]. Patogenia: hiperactividad sebácea + colonización por Malassezia, con posible predisposición familiar; no contagiosa y no relacionada con la higiene [1]. Curso benigno y autolimitado: pico antes de los 3 meses (≈50% afectados hacia las 6 semanas), resolución espontánea en torno a los 8 meses [1]. Manejo: higiene con champú suave, emoliente/vaselina no perfumada como queratolítico suave (aplicar 1-2 h antes del lavado), desprendimiento mecánico atraumático; antifúngico tópico o corticoide de baja potencia solo si el profesional lo indica ante persistencia o sobreinfección [1]. Evitar tratamientos agresivos en un proceso que resuelve solo [1].
Dermatitis atópica (DA)
Enfermedad inflamatoria crónica y recidivante, con base genética (disfunción de barrera cutánea, filagrina) e inmunológica; prevalencia infantil elevada (hasta ~20% en países desarrollados), curso en brotes, debut frecuente en los primeros meses con topografía facial y de superficies de extensión en el lactante [3].
- Emoliente = piedra angular, en brote y en mantenimiento; su aplicación frecuente restaura la función barrera y reduce inflamación y necesidad de corticoide [3]. Preferir fórmulas sin perfume, ingredientes cortos [3,5].
- Desencadenantes (consenso clínico [3,5]): xerosis ambiental, calor/sudoración, textiles sintéticos/lana, tensioactivos agresivos, saliva perioral, infecciones cutáneas sobreañadidas.
- Corticoterapia tópica — información general de guía, no prescripción individual:
- Potencia según edad/zona: lactantes, baja potencia (p. ej. hidrocortisona 1%); cara, pliegues y zona del pañal, siempre baja potencia por el efecto oclusivo que multiplica la potencia efectiva y el riesgo de atrofia [3]. Tronco/extremidades: potencia media-alta según gravedad, bajo indicación [3].
- Cantidad/frecuencia: solo sobre lesión activa; una aplicación diaria es suficiente —la evidencia no muestra beneficio adicional de dos veces al día [5]—; cantidad mínima orientativa ("un garbanzo por antebrazo") y aplicación preferentemente nocturna según Guerra Tapia [4].
- Duración: la más corta posible, habitualmente 7-14 días por brote; SEICAP recuerda no prolongar sin reevaluación, y Guerra Tapia sitúa el límite prudente en 1-2 semanas, hasta 3-4 semanas continuadas en casos concretos y bajo control [3,4].
- Combinación con emoliente: mejor resultado; espaciar la aplicación (p. ej. corticoide y esperar ~20-30 min al emoliente, o en momentos distintos del día) [5].
- Corticofobia: miedo injustificado documentado que conduce a infratratamiento, prolongación del brote y del picor/insomnio, y paradójicamente a escaladas terapéuticas posteriores [4]. Mensajes de las fuentes: transmitir "eficacia y seguridad si se utiliza apropiadamente" [4]; "en tratamientos cortos según indicación profesional, el riesgo de efectos secundarios es pequeño" [5].
- Efectos adversos reales (información honesta): atrofia cutánea sobre todo con potencia alta y uso prolongado en zonas sensibles, no con baja potencia breve [3,5]; los corticoides modernos (budesonida, prednicarbato, mometasona, fluticasona) presentan "efectos sistémicos nulos o bajos por su rápida biotransformación" [4]; posibilidad —infrecuente pero descrita— de sensibilización alérgica de contacto al propio corticoide (hasta ~11% de positividades a budesonida en dermatitis crónica en el estudio citado por Guerra Tapia) [4]; la "reacción de retirada de corticoides tópicos" (TSW) se describe tras uso continuo de esteroides potentes, en general > 1 año, no con la pauta breve e intermitente habitual [5].
- Derivación: fallo de primera línea (hidratación + corticoide baja potencia) a las 2-4 semanas; afectación extensa o impacto claro en sueño/calidad de vida; sospecha de sobreinfección (supuración, costras melicéricas, empeoramiento brusco, fiebre); duda diagnóstica frente a seborreica, psoriasis o escabiosis [3]. La app no diagnostica la lesión concreta.
Dermatitis del pañal
Afecta a >35% de los lactantes en algún momento; es la dermatosis más frecuente del área del pañal [8].
- Irritativa (la más frecuente): contacto prolongado con orina/heces, humedad y fricción bajo oclusión; eritema en convexidades (genitales, nalgas, muslos) que respeta los pliegues [8,9].
- Candidiásica: eritema intenso rojo-violáceo de inicio en pliegues, con pápulas y pápulo-pústulas satélite; puede seguir a antibioterapia [8,9].
- Manejo: crema barrera de óxido de zinc en cada cambio, capa generosa, primera línea preventiva y de formas leves; vaselina como barrera alternativa [8,9]. Formas moderadas: barrera + corticoide de baja potencia bajo indicación pediátrica (la app informa, no pauta) [8]. Sospecha de Candida: antifúngico tópico prescrito [9].
- Prevención [8,9]: airear 5-10 min por cambio, pañales ultraabsorbentes/transpirables, limpieza con agua tibia y secado cuidadoso; evitar toallitas con alcohol/perfume sobre piel irritada. Sin polvos de talco en piel con solución de continuidad; no antibióticos tópicos sin receta [9].
- Diagnóstico diferencial menos frecuente: sobreinfección bacteriana (estafilocócica con costra melicérica; estreptocócica perianal), dermatitis alérgica de contacto a componentes del pañal/toallita, psoriasis/seborreica del pañal [8,9]. Derivación: sin mejoría en 2-3 días, ampollas/llagas/costras, fiebre, dolor intenso o afectación sistémica [9].
Normalidad neonatal autolimitada [11]
- Milium: microquistes de queratina, mejillas/frente; hasta ~40% de RN a término; resolución ~1 mes; no manipular.
- Acné neonatal: pápulo-pústulas faciales de probable origen hormonal materno; autorresolución en semanas-pocos meses.
- Eritema tóxico neonatal: la erupción más frecuente del RN (>50%); máculas con punto/pústula central, días 1-4; resolución espontánea en semanas; nombre histórico, no toxina.
- Miliaria/sudamina: obstrucción transitoria de glándulas sudoríparas por calor/sobreabrigo; cede al aligerar ropa y bajar temperatura ambiental.
- Descamación fisiológica del RN: primeras 24-48 h, manos/pies/pliegues, más marcada en postérmino; no pruriginosa; distinta de DA (que cursa con prurito, eritema y brotes recurrentes).
Lesiones vasculares y pigmentarias
- Mancha salmón (nevus simplex): máculas rosadas planas en frente/párpados/nuca; hasta ~50% de RN; las faciales suelen desaparecer el primer año, las de nuca pueden persistir discretas [11].
- Melanocitosis dérmica (mancha mongólica): máculas azul-grises lumbosacras, más frecuentes en fototipos altos; máxima intensidad ~2 años, atenuación progresiva hacia los ~10; documentar en cartilla para evitar confusión con hematomas [11].
- Hemangioma infantil: tumor benigno más frecuente de la infancia (incidencia 4-10% en < 1 año); típicamente ausente al nacer, con crecimiento en las primeras semanas, meseta e involución; ~12% requiere tratamiento [6]. Derivación a dermatología (idealmente < 3 meses, espera máx. 2-3 semanas) ante: localización periocular (riesgo de ambliopía/astigmatismo/estrabismo), vía aérea ("barba" bilateral), lumbosacra (posible disrafismo), hemangiomas segmentarios faciales grandes (posible PHACES), o ulceración dolorosa —complicación más frecuente, hacia los 4-6 meses [6]. Tratamiento de elección cuando está indicado: propranolol oral, "el único aprobado para dicha indicación" [6] —dato informativo, decisión exclusivamente médica.
- Manchas café con leche: máculas marrón claro homogéneas de bordes netos; 1-2 aisladas son un hallazgo normal sin significado [7]. Criterios NIH que hacen sospechar NF1: en prepúberes, ≥6 máculas de >5 mm; en pospúberes, ≥6 de >15 mm [7]. Dato de contexto: ~90% de los pacientes con NF1 ya acumula el número suficiente antes del primer año [7]; lo relevante es la combinación número (≥6) + tamaño + otros signos (efélides axilares/inguinales desde los ~2 años, neurofibromas más tardíos), no una o dos manchas sueltas. La app no cuenta ni mide las manchas del usuario; informa del criterio para valoración pediátrica en revisiones.
Erupciones de alarma
- Petequias/púrpura que no blanquean a la vasopresión (prueba del vaso positiva): máxima alarma, sospecha de enfermedad meningocócica hasta que se demuestre lo contrario; el paso a paso de la prueba del vaso está detallado en la ficha de fiebre/signos de enfermedad [12].
- Impétigo ampolloso: ampollas grandes que se rompen dejando piel erosionada con costras melicéricas; infección por Staphylococcus aureus muy contagiosa; no es emergencia vital pero requiere valoración pediátrica para antibioterapia (tópica u oral según extensión); no autorresuelve y se extiende rápido en piel de lactante [10].
- Erupción + fiebre en < 3 meses: derivación urgente siempre, independientemente de la erupción (regla de oro de la ficha de fiebre) [12].
- Otras combinaciones de alarma: erupción de extensión rápida con mal estado general; vesículas agrupadas tipo herpético en zona amplia en lactante muy pequeño (posible herpes neonatal); zona en carne viva muy dolorosa; hemangioma con sangrado no controlable o ulceración dolorosa o en zona de riesgo [6,12].
MDR / límites
Contenido informativo. No diagnostica la lesión cutánea concreta del bebé, no clasifica ni puntúa de forma automatizada su gravedad (puntuar/cribar sería producto sanitario Clase IIb), no pauta corticoide, potencia, cantidad ni duración individual. Las potencias, cantidades y duraciones citadas son información general de guías y ficha técnica, siempre a confirmar y ajustar por el profesional que ve al bebé. Toda valoración de gravedad y toda decisión terapéutica corresponden al pediatra o dermatólogo; ante banderas rojas, derivación clínica.






