Qué es la fiebre (y por qué no es tu enemiga)
La fiebre asusta, sobre todo de madrugada, pero conviene saber una cosa desde el principio: no es una enfermedad, es un síntoma. Es la manera que tiene el cuerpo de subir la temperatura para ponérselo difícil a virus y bacterias y ayudar a sus propias defensas [4]. En la práctica, hablamos de fiebre cuando el termómetro en la axila marca 38 °C o más; entre 37 y 37,9 °C es "febrícula", que no es lo mismo [3].
Y hay un detalle que tranquiliza mucho: la altura de la fiebre no dice lo grave que es la cosa. Un simple catarro puede dar 40 °C, y a veces una infección más seria cursa con poca fiebre, sobre todo en bebés muy pequeños [4]. Por eso, más que el número, lo que hay que mirar es cómo está tu bebé.
Cómo se toma bien la temperatura
- En bebés y niños pequeños, lo recomendado en casa es un termómetro digital en la axila, con el brazo cerrado sobre el cuerpo [1,3].
- En menores de 4 semanas, termómetro electrónico en la axila [1].
- Los termómetros de frente (tiras o "pistola" en la frente) no son fiables para tomar decisiones; NICE y Guía-ABE lo dicen claro [1,3].
- Las apps de móvil que dicen medir la fiebre no valen [3].
La regla de oro: menos de 3 meses = no se espera
Esta es la única línea de todo el texto que quiero que te lleves sí o sí. Si tu bebé tiene menos de 3 meses y le sube la fiebre a 38 °C o más, hay que ir al pediatra o a urgencias, siempre, sin esperar a ver si baja con el jarabe [1,2].
¿Por qué tan drástico? Porque a esa edad el riesgo de que detrás haya una infección bacteriana seria es mucho mayor —en el conjunto de bebés menores de 3 meses, un 3-4% de los que tienen fiebre acaba teniendo una infección bacteriana grave, y ese riesgo sube todavía más cuanto más pequeño es el bebé, sobre todo por debajo de los 21 días— y, lo más importante, que parezca que está bien no descarta nada: puede haber una infección seria con un bebé de aspecto tranquilo [2]. No es alarmismo, es la recomendación oficial.
Bajar la fiebre: tratar el malestar, no el número
Aquí hay un cambio de chip importante. El objetivo no es que el termómetro marque 36,5 °C, es que tu bebé esté más cómodo [3].
- Si tiene fiebre pero juega, bebe y está tranquilo, puede que no necesite ni jarabe. La fiebre por sí sola, si no le molesta, no hay que tratarla solo por el número [3,4].
- Si está irritable, molesto o con dolor, ahí sí tiene sentido darle algo para que esté mejor [3].
Sobre los medicamentos, dos datos generales (de la ficha técnica oficial, no una receta: la dosis exacta según el peso y el envase concreto la dice tu pediatra o el farmacéutico):
- Paracetamol: el antitérmico de referencia — pero con una excepción sin matices: en recién nacidos de menos de 4 semanas no se debe dar en ningún caso, ni siquiera con receta. Lo dice así de claro la ficha técnica, por un componente de la fórmula (alcohol bencílico) que a esa edad puede ser peligroso [9].
- Ibuprofeno: también válido, pero no se usa en menores de 3 meses ni en bebés de menos de 5 kg [10].
- No conviene ir alternando los dos por rutina: se lía la cabeza con las horas y las dosis y se cometen errores [6].
- La aspirina no se da a niños para la fiebre.
Las señales de alarma: cuándo es urgencia
Con fiebre o sin ella, estos signos piden valoración urgente:
- Manchas rojas o moradas que no desaparecen al presionar (petequias). Es la alarma máxima → mira abajo la "prueba del vaso" [4,8].
- Decaimiento importante: muy flojito, cuesta despertarlo, no reacciona, no hay forma de consolarlo.
- Le cuesta respirar: respira muy rápido, se le marcan las costillas, se le hunde el pecho, hace un quejido, hace pausas al respirar o se pone azulado.
- Cuello rígido, la fontanela (la parte blanda de la cabeza) abombada, molestia fuerte con la luz.
- Mal color: pálido, con manchas, grisáceo o azulado.
- Llanto raro: inconsolable, muy agudo o muy débil.
- Una convulsión (ver más abajo).
- Fiebre en un bebé de menos de 3 meses (la regla de oro) [1,4].
La "prueba del vaso" para las manchitas
Es un gesto sencillo que puede salvar tiempo:
- Coge un vaso de cristal transparente (sí, el de la cocina) y presiónalo con fuerza contra la piel donde están las manchas.
- Mira las manchas a través del cristal mientras aprietas.
- Si las manchas siguen viéndose igual de rojas o moradas (no se borran) → son petequias, y eso es urgencia inmediata [8].
- Si las manchas desaparecen al apretar, suele ser un enrojecimiento normal; aun así, si hay otros signos de alarma o dudas, consulta igual [8].
El propio NHS lo recoge: unas manchas que no se borran al apretar un vaso son motivo de llamar a emergencias [4].
Si le da una convulsión por la fiebre
La convulsión febril es aparatosa y da mucho miedo, pero en su forma habitual (entre los 6 meses y los 5 años) tiene buen pronóstico: no deja secuelas [7]. Qué hacer:
- Mantén la calma y mira el reloj para cronometrar cuánto dura.
- Túmbalo de lado, en un sitio despejado donde no pueda golpearse.
- Afloja la ropa del cuello y comprueba que respira.
- Quédate con él hasta que se recupere.
Qué NO hacer: no le metas nada en la boca (no se traga la lengua), no lo sujetes a la fuerza, no lo metas en agua fría, no lo dejes solo [7].
Llama al 112 si: dura más de 5 minutos o es la primera vez que le pasa [7]. También llama si se repite una crisis tras otra sin que recupere la consciencia entre medias, o si después no vuelve en sí con normalidad —son señales de que la cosa se complica; es un criterio clínico general, no algo que diga literalmente esta guía en concreto.
Cuando además hay vómitos o diarrea
Si aparece una gastroenteritis (diarrea, a veces vómitos y fiebre, casi siempre por un virus), lo que hay que vigilar es la deshidratación. Buenas señales: llora con lágrimas, moja pañales como siempre, está espabilado. Señales de alarma: boca y labios secos, ojos hundidos, llanto sin lágrimas, la fontanela hundida, muchos menos pañales de lo normal (o sin orinar 6-8 horas en un bebé pequeño), decaimiento [11,12]. Para reponer líquidos se usan los sueros de rehidratación de farmacia (el agua sola no repone las sales); consulta si no mejora, si vomita mucho o si hay sangre en las heces [11,12].
Si le cuesta respirar: la bronquiolitis
En menores de 2 años, un catarro puede bajar al pecho y convertirse en bronquiolitis (casi siempre por el virus VRS) [13]. En casa ayudan los lavados nasales con suero antes de las tomas, tenerlo semiincorporado y ofrecerle tomas más pequeñas y frecuentes. Ve a urgencias si hace pausas al respirar, respira cada vez peor, se le marcan las costillas, rechaza las tomas o come menos de la mitad, está muy decaído o se pone azulado [13].
Tres mitos para tirar a la basura
(Nota de fuentes: algunos de estos mitos se apoyan en "Diez errores frecuentes sobre la fiebre" de la AEP [5], cuyo enlace no hemos podido verificar por acceso directo el 2026-07-12 —bloqueo de su web a la verificación automática—; el contenido es coherente con el resto de guías citadas aquí.)
- "Abrígalo para que sude y baje la fiebre." Falso y contraproducente: el exceso de ropa impide soltar calor y puede subirla más. Ropa ligera y habitación templada [5,6].
- "Las friegas de alcohol o el baño de agua fría la bajan." Desaconsejado: el alcohol puede ser tóxico en niños pequeños, y el agua fría da escalofríos y, paradójicamente, dificulta perder calor [5]. Si acaso, agua templada y solo si lo tolera bien.
- "Cuanta más fiebre, más grave." Falso: el número no mide la gravedad [5,6].
El termómetro no es un semáforo
Son las tres de la madrugada. Pones la mano en la frente de tu hijo y arde. El termómetro dice 39,4 °C y el pulso se te dispara a ti, no a él. Alguien te dirá que le des algo ya, que lo abrigues para que sude, que "con esa fiebre hay que hacer algo". Voy a contar la historia corta, en el orden en que he visto que funciona, y empieza por bajar tú las pulsaciones.
Lo primero: la fiebre no es la enfermedad; es la respuesta. Es un mecanismo de defensa, una subida de temperatura que le pone las cosas difíciles al virus y le echa una mano al sistema inmunitario [4]. Llamamos fiebre a 38 °C o más medidos en la axila; entre 37 y 37,9 °C es febrícula, que es otra cosa [3].
Y aquí la primera honestidad técnica, la que de verdad importa: el número del termómetro no mide la gravedad. Un catarro de nada puede dar 40 °C, y una infección seria puede cursar con poca fiebre, sobre todo en un bebé muy pequeño [4]. Así que el 39,4 °C de las tres de la madrugada no es el dato clave. El dato clave es cómo está el niño y qué edad tiene.
Este texto no es una consulta ni una pauta. No te va a decir qué darle ni cuánto: eso lo decide tu pediatra, mirándole a él. Lo que sí puede hacer es darte lo único que hace falta tener claro de madrugada: cómo se mide bien, qué mito ignorar, y dónde está la línea a partir de la cual no se espera.
La única regla que no admite "esperar a ver"
Bebé de menos de 3 meses con fiebre de 38 °C o más = pediatra o urgencias, siempre, aunque esté sonriendo [1,2].
No es alarmismo; es la recomendación oficial, y va sola en su propio párrafo porque es lo más importante de la página. A esta edad el riesgo de una infección bacteriana seria es mucho mayor: en el conjunto de bebés menores de 3 meses, un 3-4% de los que tienen fiebre acaba con una infección bacteriana grave —y ese riesgo aún sube más por debajo de los 21 días [2]. Y el buen aspecto no descarta nada —puede haber una infección seria con un bebé de cara tranquila [2]. NICE mantiene exactamente el mismo umbral: fiebre en el menor de 3 meses, derivación urgente [1].
Fíjate en lo que no dice esta regla: no dice "dale el antitérmico y, si no baja, vas". El antitérmico no es una prueba diagnóstica. En este tramo de edad no se usa el termómetro como filtro: hay fiebre, se consulta.
Lo que puedes hacer tú, sin recetas
No son principios abstractos; son reglas concretas.
- Mídela bien, o no la midas. Termómetro digital en la axila, con el brazo cerrado sobre el cuerpo; en menores de 4 semanas, electrónico axilar [1,3]. Los de frente y las apps de móvil no sirven para decidir nada: NICE y Guía-ABE coinciden en que no son fiables [1,3]. Un número malo es peor que ningún número.
- Trata el malestar, no la cifra. El objetivo no es normalizar la temperatura; es el confort [3]. Si juega, bebe y está tranquilo con 38,5 °C, puede que no necesite nada [3,4]. Si está irritable o con dolor, ahí sí tiene sentido aliviarle.
- No te lleves la dosis en el bolsillo. El paracetamol es el antitérmico de referencia y el ibuprofeno es alternativa, pero el ibuprofeno no se usa por debajo de 3 meses ni de 5 kg [10], y el paracetamol no se administra nunca en recién nacidos menores de 4 semanas —no es una cuestión de que lo indique o no el médico, es una prohibición expresa de la ficha técnica [9]. La dosis exacta, según peso y presentación, la dice tu pediatra o el farmacéutico. La aspirina no se le da a un niño para la fiebre.
- No alternes fármacos por rutina. Ir cambiando paracetamol e ibuprofeno cada pocas horas multiplica los errores de dosificación sin un beneficio claro [6].
- Vístelo para soltar calor, no para acumularlo. Ropa ligera y habitación templada. Abrigar de más no baja la fiebre: la sube [5,6].
La línea roja: cuándo es urgencia sin discusión
Y aquí lo que quiero que te lleves aunque olvides el resto. Con fiebre o sin ella, hay señales que no esperan:
- Manchas rojas o moradas que no se borran al apretar (petequias): sospecha de enfermedad meningocócica hasta que se demuestre lo contrario [8]. Coge un vaso de cristal, presiónalo contra la piel y mira a través: si las manchas siguen ahí, urgencias inmediatas [4,8]. Si desaparecen, suele ser un enrojecimiento normal —pero ante la duda, consulta [8].
- Cómo respira: muy rápido, con las costillas marcadas y el pecho hundido, con quejido, con pausas (apneas) o con color azulado [13].
- Cómo está: decaimiento marcado, cuesta despertarlo, no se le consuela, mal color (pálido, moteado, grisáceo).
- Signos de meningitis: cuello rígido, fontanela abombada, molestia intensa con la luz [1].
- Una convulsión. Túmbalo de lado, despeja el entorno, no le metas nada en la boca, no lo sujetes, cronometra [7]. Llama al 112 si dura más de 5 minutos o si es la primera vez [7]; llama también si no se recupera bien después o si las crisis se repiten sin que recupere la consciencia entre ellas —esto último es un criterio clínico general de alarma, no algo recogido literalmente en la fuente citada. En su forma simple, la convulsión febril asusta pero tiene buen pronóstico y no deja secuelas [7].
El mito más cruel
Hay uno que hay que desmontar con datos, no con más retórica: "cuanta más fiebre, más grave". Es cómodo, es falso, y hace daño, porque hace tomar 40 °C como una emergencia y 38 °C como una tontería, cuando puede ser justo al revés [4,5]. El corazón del asunto no está en el número; está en el bebé que hay detrás del número. Mira cómo respira, cómo te mira, si bebe, qué color tiene, y qué edad cumple. Esos cinco datos valen más que cualquier décima.
La fiebre no es el enemigo. Es una defensa haciendo su trabajo, y casi siempre gana ella. Tu trabajo no es apagar el termómetro; es vigilar a quien lo lleva puesto, y saber cuál es la única fila —menos de tres meses— y la única mancha —la que no se borra— que no admiten esperar.
Concepto y definición operativa
La fiebre es un síntoma —elevación regulada de la temperatura corporal como respuesta de fase aguda—, no una enfermedad, y en general una respuesta defensiva que favorece la actividad inmunitaria [4]. Definición operativa española: temperatura axilar ≥ 38 °C (≥ 38,5 °C por vía rectal); el rango 37-37,9 °C axilar se denomina febrícula [3]. La magnitud térmica no guarda proporción con la gravedad: procesos víricos banales pueden cursar con fiebre elevada e infecciones bacterianas graves con fiebre moderada o ausente, especialmente en el lactante pequeño [4].
Medición de la temperatura
- Rectal: referencia de temperatura central, cada vez más cuestionada para uso doméstico rutinario por incomodidad/riesgo.
- Axilar (digital): menos precisa que la rectal pero es el método recomendado en la práctica en menores de 5 años; electrónica axilar en < 4 semanas (NICE).
- Timpánica (infrarrojos): concordancia insuficiente con la central; NICE la admite como alternativa aceptable de 4 semanas a 5 años.
- Frontal / arteria temporal: resultados contradictorios; no recomendada para decisiones clínicas ("forehead chemical thermometers are unreliable and should not be used") [1,3].
- Apps de móvil: evidencia insuficiente, no recomendadas [3].
Fiebre en el menor de 3 meses = derivación urgente siempre
Toda fiebre ≥ 38 °C en el menor de 3 meses obliga a valoración urgente, sin usar el antitérmico como test ni el buen estado general como criterio de exclusión [1,2]. En el conjunto de menores de 3 meses, un 3-4% de los lactantes febriles presenta infección bacteriana grave (ITU, bacteriemia, meningitis), riesgo especialmente mayor por debajo de los 21 días [2]. NICE plantea evaluación hospitalaria con hemograma, PCR, hemocultivo, análisis de orina y valoración de punción lumbar según edad y marcadores [1].
- Matiz de vacunación: en lactantes de 6-12 semanas vacunados en las 72 h previas, la fiebre puede atribuirse a la vacuna, pero sigue siendo necesario descartar infección urinaria y consultar; no autotratar [2].
- Matiz de umbrales (NHS): el NHS estratifica por tramos (< 3 meses: 38 °C; 3-6 meses: 39 °C como referencia de contacto) [4], pero la recomendación operativa española más citada es la de Guía-ABE/AEPap: en el menor de 3 meses, fiebre ⇒ pediatra/urgencias siempre, sin usar el número como filtro adicional [2].
Manejo: antitérmico para el confort
El objetivo del antitérmico es aliviar el malestar, no normalizar la temperatura; se trata la fiebre con malestar, no la cifra aislada [3]. No precisa antitérmico el niño febril pero confortable que juega y come [3,4]. Sí lo precisa el que presenta malestar claro o el que tiene enfermedad crónica que la fiebre pueda desestabilizar [3].
Antitérmicos — información general de ficha técnica AEMPS (no prescripción; dosis individual según peso y presentación a cargo del pediatra/farmacéutico):
- Paracetamol (p. ej. Efferalgan pediátrico 30 mg/ml): antitérmico de referencia; contraindicación absoluta en recién nacidos < 4 semanas —ficha técnica AEMPS-CIMA, sección 4.4: "No se debe administrar este medicamento a recién nacidos (hasta de 4 semanas de edad)", por el alcohol bencílico de la formulación (riesgo de "síndrome de jadeo"/problemas respiratorios). No es una restricción condicionada a indicación médica: es contraindicación de ficha técnica [9].
- Ibuprofeno (p. ej. Dalsy 20 mg/ml): no recomendado en menores de 3 meses ni con peso < 5 kg [10].
- Ambos son de primera línea; no se recomienda alternarlos de forma rutinaria por el mayor riesgo de error de dosificación sin beneficio claro [6].
- No administrar aspirina para la fiebre en la infancia.
Nota de fuente: existe literatura secundaria (semFYC/AMF) que amplía las cautelas farmacológicas —contraindicación de aspirina por síndrome de Reye y precaución con AINE en el contexto de varicela— pero no pudo verificarse directamente (bloqueo HTTP 403 a WebFetch el 2026-07-12) y por tanto no se cita como afirmación cerrada; pendiente de verificación con fuente primaria antes de ampliar este punto.
Signos de alarma (semáforo NICE + AEPap/NHS)
Derivación urgente ante [1,4,8]:
- Petequias/púrpura que no blanquean a la vasopresión (prueba del vaso positiva): sospecha de enfermedad meningocócica hasta que se demuestre lo contrario [8].
- Distrés respiratorio: taquipnea, tiraje, quejido, apneas, cianosis [13].
- Afectación del estado general: decaimiento marcado, dificultad para despertar, irritabilidad no consolable; mal color (pálido, moteado, grisáceo/cianótico).
- Signos meníngeos: rigidez de nuca, fontanela abombada, fotofobia intensa [1].
- Convulsión (ver abajo); deshidratación (ver abajo).
- Fiebre en < 3 meses, o fiebre muy elevada (> 40-40,5 °C) que por sí sola justifica valorar pruebas complementarias [2].
Prueba del vaso: presionar firmemente un vaso de cristal transparente sobre la lesión y observar a través del cristal; si las máculas no palidecen con la presión mantenida, corresponden a petequias/púrpura (extravasación hemática) y constituyen señal de alarma de valoración urgente [4,8].
Convulsión febril
Crisis asociada a un episodio febril, típica entre los 6 meses y los 5 años; en su forma simple, de buen pronóstico, sin secuelas neurológicas [7]. Actuación: posición lateral de seguridad, entorno despejado, aflojar ropa del cuello, comprobar ventilación, cronometrar, acompañar. No introducir objetos en la boca, no restringir movimientos, no sumergir en agua fría, no dejar solo, no medicar sin indicación [7]. Activar 112 si dura > 5 minutos o si es la primera crisis [7]; asimismo ante crisis repetidas sin recuperación intercrítica completa (criterio clínico general de estatus epiléptico, no recogido literalmente en esta hoja de AEPap) o si persiste mala recuperación o hay signos de alarma asociados.
Gastroenteritis y deshidratación
GEA: diarrea de inicio brusco ± vómitos, fiebre y dolor abdominal; mayoritariamente vírica y autolimitada [12]. Signos de deshidratación: mucosa oral seca, ojos hundidos, llanto sin lágrimas, fontanela hundida, oligoanuria (referencia: ausencia de diuresis 6-8 h en el lactante, 12 h en el niño mayor), decaimiento [11,12]. Manejo: soluciones de rehidratación oral (el agua sola no repone electrolitos); consultar ante intolerancia oral, vómitos incoercibles, hematoquecia o cualquier signo de deshidratación [11,12].
Bronquiolitis / VRS
Infección de la vía respiratoria pequeña en menores de 2 años, mayoritariamente por VRS; diagnóstico clínico, sin analítica ni radiografía de rutina [13]. Manejo domiciliario: lavados nasales con suero fisiológico antes de las tomas, posición semiincorporada, tomas fraccionadas; resolución habitual en 7-10 días. Alarma: apneas, empeoramiento respiratorio (taquipnea, tiraje), rechazo de tomas o ingesta < 50% de lo habitual, decaimiento importante, cianosis [13].
Mitos frecuentes
(Nota de fuentes: parte de estos mitos se apoya en "Diez errores frecuentes sobre la fiebre" de la AEP [5], no verificable por acceso directo el 2026-07-12 —bloqueo de su web a la verificación automática—; contenido coherente con el resto de guías citadas.)
- "Abrigar para que sude y baje la fiebre" → falso y contraproducente: el exceso de ropa dificulta la termólisis y puede elevar la temperatura [5,6].
- "Friegas de alcohol / baño de agua fría" → desaconsejado: toxicidad del alcohol por absorción/inhalación en niños; el agua fría induce escalofríos y vasoconstricción que dificultan la termólisis central [5].
- "Cuanta más fiebre, más grave" → falso: la magnitud térmica no es indicador fiable de gravedad [4,5,6].
- "Alternar paracetamol e ibuprofeno para bajarla antes" → no recomendado de rutina; incrementa el riesgo de error de dosificación [6].
MDR / límites
Contenido informativo. No administra ni puntúa escalas, no clasifica gravedad de forma automatizada (puntuar/cribar sería producto sanitario Clase IIb), no diagnostica ni pauta dosis individual. Las dosis citadas son datos generales de ficha técnica AEMPS/CIMA, no prescripción. Toda decisión terapéutica y toda valoración de gravedad corresponde al profesional. Ante cualquier bandera roja, derivación clínica; en el menor de 3 meses con fiebre, derivación urgente siempre.




