«Gemelos o mellizos» es la pregunta equivocada

Cuando en la ecografía aparecen dos, casi todo el mundo pregunta lo mismo: ¿son idénticos? Es natural, pero no es lo importante. Lo que de verdad cambia tu embarazo no es si se parecen, sino si comparten placenta [1].

Vamos por partes, sin líos:

  • Mellizos (los médicos dicen «dicigóticos»): eran dos óvulos distintos, cada uno fecundado por un espermatozoide. Se parecen como dos hermanos cualesquiera y pueden ser niño y niña [17]. Estos siempre tienen dos placentas, una para cada uno [1].
  • Gemelos idénticos («monocigóticos»): era un solo óvulo que se partió en dos. Comparten la misma información genética y son siempre del mismo sexo [2]. Estos, según cuándo se partió el óvulo, pueden acabar con dos placentas o compartiendo una sola [1].

¿Ves por qué «comparten placenta» es mejor pregunta que «se parecen»? Porque la placenta compartida es la que da trabajo extra de vigilancia.

Las tres formas de venir: piénsalo como habitaciones

Imagina dos bebés que van a vivir nueve meses en la misma casa. Hay tres maneras:

  1. Dos placentas, dos bolsas (bicorial-biamniótico): cada uno con su despensa y su habitación. Es lo que tienen todos los mellizos y una parte de los idénticos. Es la situación de menos riesgo de las tres, aunque se vigile más que un embarazo de uno solo [1].
  2. Una placenta, dos bolsas (monocorial-biamniótico): comparten despensa pero cada uno duerme en su cuarto. Solo pasa en idénticos. Al compartir la placenta, la sangre puede repartirse de forma desigual entre los dos, y por eso se vigila más de cerca [1].
  3. Una placenta, una bolsa (monocorial-monoamniótico): comparten despensa y habitación, sin pared entre medias. Es lo menos frecuente (1-2 de cada 100 embarazos de una sola placenta) y lo de mayor riesgo, porque los cordones pueden enredarse al estar en el mismo espacio [1]. Se lleva en un centro especializado.

Por qué te van a citar más veces

No es que «esperen que algo vaya mal». Es que, cuando se comparte placenta, algunas cosas pueden cambiar en cuestión de días, y la única forma de pillarlas a tiempo es mirar a menudo [1].

  • Si cada bebé tiene su placenta, las ecografías van más espaciadas.
  • Si comparten placenta, te harán una ecografía cada dos semanas desde alrededor de la semana 16 [1]. Más ecografías no significa «malas noticias»; significa red de seguridad.

Y una cosa que sorprende a mucha gente: un embarazo de dos no suele llegar a la semana 40. Programar el nacimiento antes no es «adelantarlo por capricho»; es lo que recomiendan las guías porque, pasada cierta semana, esperar más suma riesgo en lugar de restarlo [1].

Lo que se vigila (con números, pero sin asustar)

Los números que siguen son de estudios grandes, de muchas mujeres. Describen «lo que pasa de media», no lo que te va a pasar a ti. Tu situación la valora tu equipo.

  • Nacer antes de tiempo es lo más habitual. En un registro noruego enorme, más de la mitad de los embarazos de gemelos (el 54,7%) terminaron antes de la semana 37, frente al 6,1% de los embarazos de uno solo [6]. Por eso conviene tener la bolsa del hospital y la baja bien organizadas antes de lo que harías con un embarazo único.
  • La tensión alta del embarazo (preeclampsia) es más frecuente: rondó el 8% en embarazos de dos placentas y el 6% en los de una, frente al 2,3% en embarazos de uno solo [7]. Al principio no se nota; se detecta con la tensión y el análisis de orina en las revisiones, que precisamente por esto son más seguidas.
  • La diabetes del embarazo también sube algo: cerca del 4% frente al 2,3% en embarazos de uno [8].

Que estén en la lista no significa que vayan a pasarte. La gran mayoría de embarazos de dos no desarrolla ninguna de estas cosas; la vigilancia existe para atajarlas pronto si aparecen.

Cuando la placenta es compartida: la transfusión entre gemelos

Hay una complicación que solo puede pasar si se comparte placenta: el síndrome de transfusión feto-fetal. Por unas conexiones de vasos en la placenta común, la sangre se reparte mal: uno recibe de menos y el otro de más [3]. Afecta a alrededor de 1 de cada 8 o 10 embarazos de placenta única, casi siempre entre las semanas 16 y 24 [3,4].

No suele dar síntomas que tú notes; se ve en las ecografías. Esta es la razón de fondo de las ecografías cada dos semanas: no es exceso de celo, es que se puede tratar, y cuanto antes se detecta, mejor va [3]. Con el tratamiento con láser, en la mayoría de los casos sobrevive al menos uno de los dos bebés [3]. Si tu embarazo es de placenta única, la regla práctica es sencilla: no te saltes ninguna ecografía. Y cualquier decisión de tratamiento la lleva la unidad de medicina fetal.

El parto: no, no es «cesárea sí o sí»

Este es de los mitos más pegados y más importantes de quitar. Gemelos no es igual a cesárea automática [1,16].

Lo que decide la vía del parto es sobre todo cómo esté colocado el primer bebé. Cuando el primero viene de cabeza (pasa en torno al 80% de los casos) y no hay complicaciones, el parto vaginal es una opción segura y respaldada por estudios [1,16]. Si el primero no viene de cabeza, sí se recomienda cesárea [1]. Y en el caso de una sola bolsa compartida, se ofrece cesárea de entrada por el riesgo de enredo de cordones [1].

Consejo práctico para España: pregunta en tu maternidad por su experiencia con partos de gemelos. La opción de parto vaginal a veces depende también de la práctica del equipo, no solo de tu caso [16]. Preguntar no es desconfiar; es informarte.

Amamantar a dos: se puede, con apoyo

Sí se puede dar el pecho a dos, y lo dice la Asociación Española de Pediatría [9]. El pecho funciona por demanda: cuanto más maman, más se produce. En madres de gemelos la producción sube casi al doble [9].

Trucos que ayudan de verdad:

  • Dales a la vez siempre que puedas: ahorra tiempo y descanso [9].
  • Postura «balón de rugby doble»: cada bebé bajo un brazo, apoyados en un cojín [9,10].
  • Postura de cuna cruzada: los dos en el regazo, cruzados [10].
  • Ofrece el pecho a menudo las primeras semanas (unas 8-10 veces al día) y no te asustes si al principio parece una toma continua: se estabiliza [10].

Y una que no es un lujo, es parte del plan: acepta ayuda con la casa para poder centrarte en las tomas [10].

La logística y el dinero también cuentan

Duplicar carrito, cuna, sillas de coche y ropa es el gasto extra que más mencionan las familias. Dos cosas concretas que te corresponden en España:

  • Permiso ampliado: con la normativa vigente (Real Decreto-ley 9/2025), en parto múltiple el permiso se amplía una semana más para cada progenitor por cada hijo adicional [11].
  • Subsidio especial por parto múltiple: un pago extra de la Seguridad Social durante las seis semanas siguientes al parto, por cada hijo a partir del segundo [12].

Y no estás sola: hay asociaciones de familias de partos múltiples por comunidades (por ejemplo AMAPAMU en Madrid) con grupos de apoyo, talleres de lactancia de gemelos y actividades [13]. Busca la de tu comunidad.

Tu ánimo importa (y hay datos)

Con dos bebés, el bajón posparto es algo más frecuente. En un estudio grande danés, las madres de gemelos tuvieron un riesgo de depresión un 24% mayor a los seis meses del parto que las de un solo bebé [14]. No es «vas a deprimirte»; es «pasa más a menudo, así que pedir ayuda pronto no es fracasar, es prevención». Apóyate en la pareja, la familia, los grupos de otras madres de múltiples y, si hace falta, en un profesional de salud mental perinatal.

Dos mitos rápidos, por si te los sueltan

  • «Los gemelos saltan una generación»: falso tal cual se dice. Solo los mellizos (de dos óvulos) tienen algo de herencia, y va por línea materna; los idénticos aparecen a un ritmo bastante fijo (3-4 de cada 1.000 nacimientos) sin patrón hereditario claro [15].
  • «Todos los gemelos son idénticos»: al revés, los mellizos de dos óvulos son mucho más frecuentes que los idénticos [17].

En una frase

No es un embarazo peor: es un embarazo más vigilado. Y esa vigilancia está para que la mayoría de las historias de dos acaben bien.

«Idénticos o no» es la pregunta que casi nadie necesita

En la ecografía de las doce semanas, la sonda se detiene un segundo de más y llega la frase: «son dos». Y lo primero que pregunta casi todo el mundo —lo he visto una y otra vez— es si son idénticos. Es una pregunta de álbum de fotos. La que ordena el embarazo es otra, y no suena tan bonita: ¿comparten placenta?

Voy a contar la historia corta, en el orden en que he visto que funciona. Esto no es tu informe clínico ni un pronóstico de lo que te va a pasar: los números que traigo son de estudios grandes, poblacionales, y describen medias, no destinos. Quien estratifica tu caso es tu unidad de medicina fetal, no una app. Lo que sí puedo darte es el mapa para entender por qué te van a citar más y qué se está mirando.

No es la genética; es la placenta

Aquí la primera honestidad técnica. La guía clínica de referencia lo dice sin rodeos: los riesgos del embarazo gemelar están determinados por la corionicidad, no por la cigosidad [1]. Traducido: no importa tanto si son idénticos, importa cuántas placentas y cuántas bolsas hay.

  • Cigosidad es de dónde vienen. Dos óvulos distintos → mellizos (dicigóticos), que se parecen como hermanos y pueden ser de distinto sexo, y que siempre tienen dos placentas [1,17]. Un solo óvulo que se divide → gemelos idénticos (monocigóticos), mismo sexo, que según cuándo se dividieron acaban con dos placentas o con una compartida [2].
  • Corionicidad es cómo viven ahí dentro. Y eso —no el parecido— es lo que cambia el número de ecografías, la semana en que nacerán y la lista de lo que se vigila [1].

Los riesgos del embarazo gemelar están determinados por la corionicidad, no por la cigosidad [1].

Esa frase es el eje de todo el texto. La corionicidad se determina por ecografía en el primer trimestre, mirando el número de placentas y el grosor de la membrana donde se inserta —el signo lambda frente al signo T [1]. Y hay una regla prudente que conviene conocer: ante la duda, se trata como monocorial hasta demostrar lo contrario [1]. Es decir, ante la incertidumbre se aplica el protocolo de más vigilancia. Me gusta esa regla porque es exactamente la actitud correcta ante un dato que no se ve claro.

Tres formas, tres niveles de trabajo

Hay tres combinaciones, y conviene tenerlas claras porque no son intercambiables [1]:

TipoPlacentasBolsasFrecuencia / riesgo
Bicorial-biamniótico22El más común y el de menor riesgo de los tres
Monocorial-biamniótico12Solo en idénticos; comparten placenta → más vigilancia
Monocorial-monoamniótico111-2% de los monocoriales; mayor riesgo (enredo de cordones)

Esto es un concepto muy visual y la ilustración de las tres bolsas vale más que este párrafo. Pero la idea que quiero que te lleves es la del medio: compartir placenta pero no bolsa ya cambia el plan de seguimiento, aunque cada bebé tenga su cuarto.

Más ecografías no es mala señal; es la señal de que hay red

Aquí desmonto el primer susto. Que te citen más no significa que sospechen algo. Significa que la corionicidad permite planificar cuánta vigilancia hace falta [1]. Con un protocolo estructurado de referencia:

  1. Si cada bebé tiene su placenta, las ecografías van espaciadas a lo largo del embarazo [1].
  2. Si comparten placenta, toca ecografía cada dos semanas desde la semana 16 hasta la 34 [1]. El doble de frecuencia. Y no es capricho: es la ventana en la que se detecta a tiempo la complicación que viene ahora.

Y otra idea contraintuitiva: un embarazo de dos, sin complicaciones, no suele llegar a la 40. Las guías proponen programar el nacimiento antes —en torno a la 37 si hay dos placentas, hacia la 36 si hay una— porque a partir de ahí prolongar suma riesgo en vez de restarlo [1]. El promedio real de nacimiento en gemelos ronda las 35 semanas [5]. Programar no es «provocar un parto prematuro»; es la práctica estándar. No lo confundas.

Los números, con su letra pequeña

Voy con las cifras, y con la advertencia de siempre: son poblacionales. No son tu pronóstico.

  • Prematuridad. Es lo que más define este embarazo. En un registro noruego de 481.176 mujeres, el 54,7% de los embarazos gemelares terminó antes de la semana 37, frente al 6,1% de los únicos; antes de la 34, el 21,8% frente al 1,8% [6]. Fuentes de otros países apuntan cifras del mismo orden de magnitud. La lectura útil no es el susto: es que la bolsa del hospital y el plan de baja se adelantan respecto a un embarazo de uno.
  • Preeclampsia (la tensión alta del embarazo). En una cohorte amplia, rondó el 8,1% en gestaciones bicoriales y el 6,0% en monocoriales, frente al 2,3% en únicas [7]. Para la forma precoz, antes de la 37, las diferencias son aún mayores [7]. Como en el embarazo de uno, al principio no se nota: se caza con tensión y orina en las revisiones, que aquí son más seguidas justo por esto.
  • Diabetes gestacional. Alrededor del 3,98% en gemelares frente al 2,32% en únicas, un riesgo aproximadamente doble tras ajustar [8].

Que algo esté en la lista no es que te vaya a pasar. La mayoría de embarazos de dos no desarrolla ninguna de estas cosas. La vigilancia existe para el «por si acaso», no para el «seguro que sí».

La complicación que justifica todo lo anterior

Si compartes placenta, existe el síndrome de transfusión feto-fetal: por las conexiones vasculares de la placenta común, la sangre se reparte de forma desigual entre los dos bebés [3]. Es exclusivo de las gestaciones monocoriales —nunca ocurre si cada bebé tiene la suya— y afecta a alrededor del 10-15% de ellas, casi siempre entre las semanas 16 y 24 [3,4].

Aquí no voy a dramatizar, pero tampoco a suavizar: sin tratar, en sus formas graves es una complicación seria. Y por eso el mensaje es tan concreto: es la razón exacta de la ecografía quincenal. No es un riesgo teórico; es tiempo-dependiente, puede progresar en días, y se puede tratar —con láser guiado por fetoscopia como opción de referencia, con buenas tasas de supervivencia de al menos uno de los dos [3]—. Cuanto antes se ve, mejor. La regla para ti, si tu embarazo es monocorial, cabe en una línea: no te saltes ninguna ecografía. La decisión de tratar es siempre del equipo de medicina fetal.

El parto no es «cesárea y punto»

Este mito hay que desmontarlo con datos, no con retórica. Gemelos no es igual a cesárea automática [1,16]. Lo que manda es cómo venga el primer bebé:

  • Si el primero viene de cabeza —en torno al 80% de los casos— y no hay complicaciones, tanto el parto vaginal como la cesárea son seguros; un ensayo clínico de referencia no encontró diferencias relevantes entre planear uno u otro [1,16].
  • Si el primero no viene de cabeza, se recomienda cesárea [1].
  • Si comparten una sola bolsa, se ofrece cesárea de entrada por el riesgo de enredo de cordones [1].

Y un matiz español que me parece honesto incluir: la disponibilidad real de un parto vaginal de gemelos depende en parte de la experiencia del equipo y del centro, no solo de tu caso clínico [16]. Así que la regla no es asumir; es preguntar en tu maternidad por su experiencia. La semana de finalización, por cierto, no cambia según la vía: se decide por la corionicidad [1].

Lo que esto te exige (reglas concretas, no principios)

  1. Pregunta la corionicidad y apúntala. «¿Comparten placenta o no?» es la pregunta que ordena tu seguimiento entero [1]. Sabe la respuesta.
  2. Si es monocorial, la ecografía quincenal es innegociable. No es exceso de celo: es la ventana para detectar a tiempo la transfusión feto-fetal [3]. No faltes.
  3. Adelanta la logística del parto. Con más de la mitad de gemelares naciendo antes de la 37 [6], ten lista la bolsa y hablada la baja antes de lo que harías con un embarazo de uno.
  4. Trata la salud mental como parte del plan, no como un extra. El riesgo de depresión posparto es mayor con dos [14]: ten localizados apoyo y profesional antes de necesitarlos.
  5. Reclama lo que te corresponde. Permiso ampliado una semana por progenitor por hijo adicional [11] y subsidio especial de seis semanas por hijo a partir del segundo [12]. Busca además la asociación de partos múltiples de tu comunidad [13].
  6. No asumas la cesárea; pregunta. Infórmate de la experiencia de tu maternidad con partos vaginales de gemelos [16].

Límites de este texto

Esto es divulgación, no tu historia clínica. No estratifico tu riesgo, no te doy una semana de parto, no sustituyo a tu matrona ni a tu unidad de medicina fetal. Algunas cifras de contexto que circulan (porcentajes de preeclampsia en ciertas series, algún dato de salud mental de encuestas) las he dejado fuera del cuerpo por no estar verificadas con el mismo rigor; me he quedado con las que tienen fuente sólida y trazable [6,7,8,14]. Y todo lo que sale del molde estadístico —tu caso concreto— lo decide quien te ve, no quien escribe.

La frase para quedarse

No es un embarazo peor. Es un embarazo más mirado. Y se mira más precisamente para que la mayoría de las historias de dos terminen bien.

Marco conceptual: corionicidad > cigosidad

En la gestación múltiple, la estratificación del riesgo se organiza por corionicidad y amnionicidad, no por cigosidad [1]. La cigosidad describe el origen (monocigótico: un cigoto que se divide, genéticamente idéntico y del mismo sexo [2]; dicigótico: dos ovocitos fecundados independientemente, concordancia genética análoga a hermanos, sexo posiblemente discordante [17]). La corionicidad describe la organización placentaria resultante y es la variable clínicamente operativa [1]:

  • Todo embarazo dicigótico es bicorial-biamniótico [1].
  • Los monocigóticos se distribuyen según el momento de la división del cigoto: divisiones tempranas → bicorial; intermedias → monocorial-biamniótico; tardías → monocorial-monoamniótico; muy tardías → gemelos unidos (fuera del alcance de esta ficha).

Determinación: ecografía del primer trimestre, idealmente concurrente con la datación. Marcadores: número de masas placentarias, presencia de signo lambda (twin-peak, sugestivo de bicorial) frente a signo T (monocorial), y grosor de la membrana intergemelar [1]. Tras la semana 14 se añade la discordancia de sexo como dato coadyuvante [1]. Ante ambigüedad diagnóstica, manejo como monocorial hasta prueba en contrario [1].

Clasificación y periodicidad de seguimiento (protocolo de referencia)

TipoCorion/AmniosPrevalencia relativaSeguimiento ecográfico (referencia NICE) [1]Objetivo de finalización [1]
BC-BA2 / 2El más frecuenteEcografías seriadas (11+2–14+1, 20, 24, 28, 32, 36)37+0
MC-BA1 / 2Exclusivo de monocigóticosQuincenal desde la semana 16 hasta la 3436
MC-MA1 / 11-2% de los monocorialesIndividualizado, centro de tercer nivel32+0–33+6

El promedio observado de edad gestacional al nacer en gemelares se sitúa en torno a las 35 semanas (31 en trillizos) [5]. La finalización programada antes de término se fundamenta en el incremento del riesgo —incluida muerte fetal— al prolongar la gestación múltiple más allá de los umbrales por corionicidad, no en una inducción arbitraria [1]. Nota de prudencia: los umbrales de finalización de las gestaciones monoamnióticas se sitúan en un rango de prematuridad relevante y su manejo es individualizado por medicina fetal; esta ficha no fija una semana concreta como bright line aplicable a un caso, ni delimita márgenes de viabilidad, que corresponden a la valoración del equipo.

Complicaciones — datos poblacionales, no pronóstico individual (MDR)

Prematuridad. Registro poblacional noruego (n=481.176 nulíparas; 8.727 gemelares): parto <37 semanas en el 54,7% de gemelares vs 6,1% de únicos; <34 semanas en 21,8% vs 1,8% [6]. Datos nacionales de EE. UU. describen cifras del mismo orden de magnitud (variables según país y periodo; verificación de menor detalle — tratar como confirmación de patrón, no como cifra fina).

Estados hipertensivos. Cohorte (1.789 bicoriales, 430 monocoriales vs 93.297 únicas): preeclampsia 8,1% (RR 3,5) en bicoriales y 6,0% (RR 2,6) en monocoriales vs 2,3% en únicas; preeclampsia precoz (<37 sem) 5,5%/5,8% vs 0,6% (RR ~8,7-9,1) [7]. (Algunas series en población hispanohablante reportan incidencias más altas, no verificadas con el mismo rigor en la investigación de base; se omiten como cifra propia.)

Diabetes gestacional. Cohorte (n=23.056; 553 gemelares): incidencia 3,98% vs 2,32%, OR ajustada ~2,2 (IC 95% 1,4-3,6) [8]. Añádanse anemia, hiperémesis y hemorragia posparto por atonía (mayor distensión uterina) como complicaciones maternas descritas [5].

Síndrome de transfusión feto-fetal (STFF). Exclusivo de gestaciones monocoriales (anastomosis vasculares en placenta compartida con transfusión neta donante→receptor) [1,3]. Incidencia ~10-15% de los monocoriales, pico entre semanas 16-24 [3,4]. Estadificación de Quintero en 5 niveles (desde discordancia de líquido amniótico hasta demise de un feto) [3]. Habitualmente asintomático desde el punto de vista materno; hallazgo ecográfico. Tratamiento causal de referencia: fotocoagulación láser fetoscópica de las anastomosis; amniodrenaje seriado y septostomía como alternativas de segunda línea [3]. Con láser, supervivencia de al menos un gemelo ~85-90% [3]. Cuándo derivar: toda gestación monocorial requiere seguimiento en unidad con capacidad de terapia fetal; ante hallazgos sugestivos, derivación urgente. La estadificación y la indicación terapéutica son competencia de medicina fetal (esta ficha no las establece — MDR).

Vía de parto

Determinantes: presentación del primer gemelo, edad gestacional, bienestar fetal, corionicidad y concordancia de peso [1,5]. En BC-BA y MC-BA sin complicaciones, >32 semanas, primer gemelo en cefálica y sin discordancia relevante, el parto vaginal planificado y la cesárea planificada son opciones seguras (Twin Birth Study: sin diferencias significativas en morbimortalidad neonatal) [1]. Cesárea indicada si el primer gemelo no está en cefálica [1]; se ofrece de forma sistemática en MC-MA (riesgo de entrelazamiento de cordones) y en gestaciones triples [1]. Presentación cefálica del primer gemelo en ~80% de los casos [16]. La semana de finalización es independiente de la vía [1]. Matiz asistencial (España): la disponibilidad de parto vaginal del segundo gemelo en podálica depende también de la experiencia del equipo [16].

Lactancia

Factible la lactancia exclusiva de gemelos (aval AEP) [9]; producción regulada por demanda, incremento hasta casi el doble en gemelos (~3 L/día en trillizos) [9]. Se recomienda lactancia simultánea para optimizar tiempo/descanso materno [9]. Posturas: balón de rugby doble, cuna cruzada doble, combinaciones libres [9,10]; frecuencia orientativa 8-10 tomas/día en las primeras semanas [10].

Salud mental perinatal

Registro nacional danés (27.095 gemelares; 1.350.046 únicos): riesgo acumulado de depresión materna +24% a los 6 meses (aHR 1,24; IC 95% 1,10-1,40) y +15% a los 12 meses (1,15; IC 95% 1,05-1,26), pico ~+28% hacia los 2 meses; incremento también en progenitores no gestantes con pico más tardío [14]. Una encuesta internacional apunta 11,3% vs 8,3% de síntomas depresivos posparto (fuente secundaria, pendiente de reverificación sobre el artículo primario — no usar como cifra firme) [18]. Mecanismos plausibles: carga física y privación de sueño, mayor prematuridad y estancia neonatal, aislamiento y presión económica [5,14]. Integrar con el cribado habitual (p. ej. EPDS) sin convertirlo en un score específico de gestación múltiple (MDR).

Logística y prestaciones (España)

Permiso por nacimiento y cuidado de menor: base 19 semanas por progenitor; en parto múltiple, ampliación de una semana adicional por progenitor y por hijo adicional (RD-ley 9/2025) [11]. Subsidio especial por parto múltiple: prestación durante las seis semanas posteriores al parto por cada hijo a partir del segundo (RD 295/2009, art. 6.2); lo percibe uno solo de los progenitores por acuerdo [12]. Ayudas autonómicas y de familias numerosas: heterogéneas por territorio, sin cuantía estatal única — consultar la convocatoria de la comunidad autónoma de residencia (dato de contexto; no se cita una cuantía única porque no existe una aplicable a todas las familias). Red de asociaciones autonómicas de partos múltiples (p. ej. AMAPAMU) con grupos de apoyo y talleres [13].

Genética (desmitificación)

Componente hereditario real solo en dicigóticos (predisposición a hiperovulación, transmisión por línea materna); los monocigóticos ocurren a tasa aproximadamente constante (~3-4/1.000 nacimientos) sin patrón hereditario claro [15]. Los dicigóticos son más frecuentes que los monocigóticos en la población general [17]. El «salto de generación» es un artefacto de esa transmisión materna, no un fenómeno real [15].