Lo primero, porque es lo que casi nadie te cuenta a tiempo

Puedes volver a quedarte embarazada antes de que te baje la primera regla. Suena raro, pero tiene una explicación sencilla: tu cuerpo suelta el óvulo unas dos semanas antes de que llegue la regla [1]. O sea, primero ovulas (y ahí ya eres fértil) y solo después, si no hay embarazo, viene la regla. Por eso no hay un "aviso". Sin dar el pecho, esa primera ovulación suele llegar entre la cuarta y la sexta semana, pero puede ser antes: hay embarazos a las dos semanas de parir [1]. Dando el pecho, de media se retrasa hacia los seis meses, pero es muy variable y algunas mujeres son fértiles mucho antes [1]. El hospital británico de referencia lo dice sin rodeos: puedes quedarte embarazada "tan pronto como tres semanas después del parto" [2]. Traducido a algo práctico: si no buscas otro embarazo ya, ten la anticoncepción decidida y en marcha antes de la primera relación, no "cuando vuelva la regla".

Dar el pecho, ¿protege o no? El método MELA

Sí protege, pero con condiciones estrictas. Se llama MELA (método de la amenorrea de la lactancia) y solo funciona si se cumplen las tres cosas a la vez [3][2]:

  1. No te ha vuelto la regla.
  2. Das el pecho exclusivo o casi exclusivo, a demanda, día y noche, sin dejar pasar más de unas 4 horas de día ni 6 de noche entre tomas [2].
  3. Tu bebé tiene menos de 6 meses.

Si se cumplen las tres, la eficacia es alta: un 98 % en el uso normal [3]. Pero aquí viene la honestidad: en la vida real, solo entre 2 y 3 de cada 10 mujeres cumplen bien los tres criterios sin darse cuenta —suplementan una toma, espacian las de la noche, pasan de los 6 meses— y ahí la protección cae [18]. En estudios donde simplemente se amamantaba en amenorrea, los embarazos a los 6 meses llegaron al 7,5 % [18]. No es un método malo; es un método que depende por completo de cumplir las tres condiciones sin excepción. En cuanto una falla —vuelve la regla, empiezas a darle otras cosas, se alargan las tomas o cumple 6 meses—, deja de ser fiable [3].

Métodos que van bien con la teta desde ya

Preservativo. Disponible desde el primer momento, no afecta nada a la leche. Bien usado, el masculino ronda el 98 % de eficacia y el femenino el 95 % (con el uso normal, algo menos) [2].

La "minipíldora" (solo gestágeno). Es la píldora sin estrógeno. No pasa a la leche en cantidad que importe y no cambia ni la cantidad, ni la composición, ni la duración de la lactancia [4]. Se puede empezar hasta el día 21 tras el parto sin necesidad de nada más; si la empiezas más tarde, se recomienda usar preservativo unos días hasta que haga efecto [16][20].

El implante (una varilla pequeña bajo la piel del brazo) y el inyectable. Del mismo grupo que la minipíldora, compatibles con la lactancia; el implante incluso puede ponerse en el hospital antes de que te den el alta [2]. Un matiz honesto: alrededor de 1 de cada 100 mujeres nota que le baja bastante la producción con el implante, así que conviene vigilar que el bebé siga ganando peso; en el conjunto de mujeres, los estudios no ven que afecte a la leche [19].

El DIU. Hay dos: el hormonal (de gestágeno) y el de cobre (sin hormonas). Los dos son compatibles con la lactancia [2]. El de cobre, al no llevar hormonas, va sin ninguna restricción [2]. Se colocan o en las primeras 48 horas tras el parto, o a partir de la cuarta-sexta semana; el hueco intermedio se evita porque hay más riesgo de que se salga [2].

Los que conviene esperar: la píldora con estrógeno

La píldora, el parche y el anillo combinados llevan estrógeno, y ahí está el motivo de esperar: el posparto ya es una temporada de más riesgo de trombos (coágulos), y el estrógeno lo sube más [7]. Por eso se recomienda no usarlos en las primeras semanas; si das el pecho, esperar como mínimo 6 semanas, y que lo valore tu matrona según tus factores personales (edad, tabaco, peso, antecedentes) [7][8].

Y aquí el matiz que da valor: no es que "la píldora" corte la leche; es que un tipo concreto puede hacerlo, y hay alternativas sin ese riesgo. La combinada (con estrógeno) sí puede reducir la producción de verdad: en un estudio, el volumen de leche cayó un 42 % frente al grupo sin hormonas [7]; en un caso concreto, pasó de 180 a 20 mL en un solo día tras empezarla [7]. La minipíldora (solo gestágeno) no tiene ese efecto [4]. Así que si te preocupa la leche, hay opciones pensadas justo para eso.

La "pastilla del día después" dando el pecho

Si ha habido un susto (relación sin protección, se rompió el preservativo), hay tres opciones de urgencia [6]:

  • Levonorgestrel ("píldora del día después" clásica): dentro de las 120 horas (5 días), mejor cuanto antes.
  • Acetato de ulipristal: también hasta 120 horas.
  • DIU de cobre: puesto dentro de esos 5 días, es el método de urgencia más eficaz que existe, por encima del 99 % [6][2].

¿Y la lactancia? Aquí ha cambiado el criterio, y conviene saberlo. El consenso más reciente (2025) dice que no hace falta tirar la leche ni cortar la lactancia tras una dosis única, ni con levonorgestrel ni con ulipristal [9][10]. Como todavía circula información antigua que decía lo contrario (fichas del fabricante, una recomendación vieja de la OMS de esperar una semana con el ulipristal), lo más seguro es confirmarlo con tu matrona o en la farmacia en el momento, porque este dato se ha ido actualizando [10].

Los métodos definitivos

Si la familia está completa, existen los métodos permanentes. La ligadura de trompas en la mujer no lleva hormonas y no afecta a la leche [2]; se puede hacer en la misma cesárea si estaba decidida, o aprovechando el ingreso tras un parto vaginal (en las primeras 24-48 horas, según fuentes internacionales que no pudimos verificar del todo por bloqueo de acceso —lo decimos con honestidad—) [11][12]. La ligadura conviene decidirla durante el embarazo, con calma, no en el momento del parto [11]. La vasectomía es la opción del padre: no tiene absolutamente ningún efecto sobre la lactancia (él no interviene en ella) y su eficacia supera el 99 % [13]. Los dos se consideran permanentes: hay cirugía de reversión, pero ni es sencilla ni está garantizada, así que se decide bien informados.

Los métodos naturales, tras el parto, flojean

Contar días, la temperatura o el moco funcionan cuando el ciclo es regular. Tras el parto —y más con lactancia— los ciclos son irregulares, así que pierden fiabilidad [2]. No se recomiendan durante la lactancia; sin lactancia, esperar al menos 4 semanas y usarlos con precaución, porque incluso cuando vuelve la regla los ciclos pueden tardar en estabilizarse; su fallo con uso normal ronda el 24 % al año, así que conviene tener otro método de apoyo [22].

Cómo se decide (esto no lo eliges sola)

La app te da el mapa; el método lo eliges en una conversación con tu matrona o ginecología, normalmente en la revisión del puerperio (sobre los 40 días) o antes si ya tienes relaciones [15]. Ahí te van a preguntar cosas como: si das el pecho, cuánto quieres esperar hasta un posible próximo embarazo, si tienes factores de riesgo de trombosis, y tus preferencias [5][14]. Detrás de todas estas fechas hay un criterio clínico estandarizado (unas categorías que usan matronas y ginecólogos en todo el mundo); no son números al azar [5]. Por eso esto se cierra con un profesional, no con un artículo.

Puedes ser fértil antes de la primera regla; ese es el dato, no la letra pequeña

Semana tres después del parto. La casa todavía huele a recién nacido, nadie ha dormido, y en algún momento vuelve la intimidad con una frase de fondo que casi todo el mundo da por buena: "tranquila, que dando el pecho no me quedo embarazada". Es una frase cómoda, muy repetida, y peligrosamente incompleta. No es del todo falsa —dar el pecho retrasa la ovulación—, pero no la impide de forma fiable [23]. Y el detalle que la vuelve peligrosa es de cronología: la ovulación precede a la primera regla. Primero eres fértil; la regla, si acaso, avisa después. Nunca antes.

Voy a contar la historia corta, en el orden en que he visto que funciona. Y la primera honestidad técnica es esta: esto informa, no receta. No elige tu método ni sustituye a tu matrona o tu ginecólogo. Lo que hace es ponerte el mapa delante —qué existe, cuándo es seguro cada cosa, qué mitos sobran— para que la conversación con tu profesional la lleves ya sabiendo de qué se habla. Lo que no tenga una guía detrás, no lo vas a leer aquí.

El reloj de la fertilidad no espera a la regla

Sin lactancia, la primera ovulación suele caer entre la cuarta y la sexta semana, unas dos semanas antes de la primera regla, y puede adelantarse: hay embarazos documentados a las dos semanas de parir [1]. La revisión sistemática de referencia sitúa esa primera ovulación, de media, entre los días 45 y 94, y —el dato que importa— entre un 20 % y un 71 % de las primeras menstruaciones vinieron precedidas de ovulación, es decir, fueron potencialmente fértiles sin ningún aviso previo [17]. Con lactancia, la media se corre hacia los seis meses, pero es tan variable que algunas mujeres ovulan y conciben en plazos parecidos a las que no dan el pecho [1]. El NHS lo deja en una frase que no admite lectura tranquilizadora: puedes quedarte embarazada "tan pronto como tres semanas después del nacimiento" [2].

La conclusión operativa no es alarmista, es de calendario: si no buscas otro embarazo ya, la anticoncepción se decide y se pone en marcha antes de la primera relación, no cuando aparezca la regla. Porque la regla, en el posparto, llega tarde a su propia fiesta.

El MELA es real, pero vive o muere en sus tres criterios

Dar el pecho es un método anticonceptivo reconocido por la OMS —se llama MELA— pero solo cuando se cumplen a la vez tres condiciones, sin excepción [3][2]:

Amenorrea (no ha vuelto la regla) + lactancia exclusiva o casi exclusiva a demanda, día y noche, sin intervalos de más de ~4 h de día ni ~6 h de noche + bebé menor de 6 meses. [2][3]

Cumplidas las tres, la eficacia declarada es del 99 % con uso perfecto y del 98 % con uso típico [3]. Y aquí llega la parte que casi nadie añade, y que es justo la que da valor a contarlo bien. Una revisión Cochrane lo midió: en programas donde el MELA se aplicaba de forma estricta, los embarazos a los seis meses fueron del 0,45 % al 2,45 %; pero donde simplemente se amamantaba en amenorrea, sin protocolo, subieron hasta el 7,5 % [18]. ¿El motivo? Que solo entre el 20 % y el 26 % de las mujeres aplicaba bien los tres criterios tras recibir la información —el resto suplementaba una toma, espaciaba las nocturnas o pasaba de los seis meses sin recalcular [18]. No es que el método engañe. Es que el "uso típico" del 98 % asume una disciplina que en la vida real, con un recién nacido, pocas mantienen sin querer.

Así que el mensaje honesto no es "el pecho no vale". Es: el MELA vale exactamente lo que valen sus tres criterios cumplidos hoy. En cuanto uno falla —vuelve la regla, entra el biberón o la papilla, se alargan las tomas, llega el medio año—, deja de ser un método y pasa a ser una esperanza [3]. Y un límite técnico que conviene saber: su eficacia no está establecida cuando la lactancia se mantiene solo con sacaleches, sin toma directa al pecho [5].

Lo que sí es compatible con la lactancia desde el principio

Buenas noticias tras el aviso: la lista de métodos que no interfieren con la teta es larga, y algunos entran desde el primer día.

Barrera. El preservativo está disponible desde el minuto uno y no toca la lactancia; bien usado, ronda el 98 % (masculino) y el 95 % (femenino), menos con el uso real [2]. El diafragma es la excepción: espera unas 6 semanas, porque el cuello del útero y la vagina cambian de forma tras el parto y hay que reajustar la talla [2].

Solo gestágeno. La "minipíldora" (por ejemplo, desogestrel), el implante, el inyectable y el DIU hormonal comparten familia y una virtud clave en lactancia: no alteran ni la cantidad ni la composición de la leche, ni la duración de la lactancia, ni el desarrollo del bebé seguido hasta los 2,5 años [4]. La regla de inicio es cómoda: la minipíldora puede empezarse hasta el día 21 tras el parto sin necesidad de protección adicional; más tarde, se añaden un par de días de preservativo hasta que cubre [16][20]. El implante puede colocarse antes del alta hospitalaria [2]. Un matiz de honestidad sobre el implante: e-lactancia señala que en torno a 1 de cada 100 mujeres puede notar una bajada importante de producción —conviene vigilar el peso del bebé—, aunque en el conjunto de usuarias los estudios no encuentran efecto sobre la leche [19].

DIU. Hormonal o de cobre, ambos compatibles; el de cobre, sin hormonas, va sin restricción alguna [2]. Ventana de colocación: primeras 48 horas posparto o a partir de la 4.ª-6.ª semana, evitando el intervalo intermedio por mayor riesgo de expulsión [2]. Aquí la evidencia obliga a un matiz fino: una revisión Cochrane de 2022 encontró que colocar el DIU inmediatamente tras el parto multiplica por unas 4,5 veces el riesgo de que se expulse a los 6 meses frente a la colocación diferida —pero también hace que más mujeres acaben usándolo, porque muchas no vuelven a la cita diferida [21]. Es un equilibrio que valora el profesional, no una respuesta única. Para el implante, esa misma revisión no vio diferencias en la lactancia a los 6 meses entre ponerlo pronto o tarde [21] —lo que refuerza que colocarlo antes del alta no compromete la teta.

"La píldora corta la leche": verdad a medias, y la mitad importa

Este es el mito que más merece un bisturí, porque tiene una parte cierta y una parte falsa, y confundirlas cuesta tomas de pecho. No es que "la píldora" corte la leche; es que un tipo concreto de píldora puede hacerlo, y hay alternativas sin ese riesgo.

Los combinados —píldora, parche o anillo con estrógeno— se dejan para más adelante por dos motivos. El primero, seguridad: el posparto ya es de por sí un estado de mayor riesgo de trombosis, y añadir estrógeno lo incrementa; por eso no se usan en las primeras semanas y, con lactancia, se recomienda esperar un mínimo de 6 semanas, valorando los factores de riesgo personales [7][8]. El segundo, la leche: el estrógeno puede reducir la producción de verdad. Un estudio con combinado iniciado a las 6 semanas registró una caída del volumen del 42 %, frente al 17 % del grupo control sin hormonas; un caso clínico describió un descenso de 180 a 20 mL en un solo día tras empezarlo [7]. Con honestidad metodológica: son estudios observacionales, ensayos y reportes de caso de distinta calidad, sin una clasificación formal de evidencia en la fuente, pero el patrón —combinado con estrógeno, sobre todo si se inicia pronto, puede tumbar la producción— es consistente [7].

Y enfrente, el contraste que casi nunca se hace: la minipíldora (solo gestágeno) no tiene ese efecto documentado sobre la cantidad ni la composición de la leche [4]. De modo que la frase correcta no es "la píldora corta la leche", sino "el estrógeno puede, el gestágeno no, y por eso en lactancia se prefiere el segundo".

La anticoncepción de urgencia y un criterio que ha cambiado

Si hay un susto, existen tres salidas dentro de una ventana de tiempo [6]:

  1. Levonorgestrel (1,5 mg): dentro de las 120 horas (5 días), cuanto antes mejor.
  2. Acetato de ulipristal (30 mg): también hasta 120 horas.
  3. DIU de cobre, colocado en esos 5 días: el método de urgencia más eficaz que existe, por encima del 99 % [6][2].

Sobre la lactancia, aquí hay un cambio de criterio reciente que conviene no perderse. El consenso actualizado (LactMed/FSRH, 2025) es que no hace falta interrumpir la lactancia ni descartar leche tras una dosis única, ni con levonorgestrel ni con ulipristal [9][10]. En el ulipristal, la justificación es cinética: la transferencia a la leche es máxima el primer día (0,023 mg/L) y cae a una séptima parte en las siguientes 24 horas, sin efectos adversos publicados [10]. El problema es que todavía circula literatura antigua —fichas del fabricante que hablan de 24-36 horas, una vieja recomendación de la OMS de esperar una semana— que sostiene lo contrario [10]. Por eso, más que dar aquí un dato cerrado, la regla es: confirma el criterio vigente con tu matrona o farmacéutico en el momento, porque este es justo el tipo de dato que se revisa.

Métodos definitivos y el papel de la pareja

Cuando la familia está completa, están los permanentes. La ligadura de trompas no lleva hormonas y no afecta en absoluto a la lactancia [2]; puede hacerse en el mismo acto de una cesárea programada si estaba decidida, o aprovechando el ingreso tras un parto vaginal. Ese timing de "primeras 24-48 horas tras parto vaginal" lo doy con una salvedad de honestidad: proviene de fuentes internacionales (ACOG, un centro hospitalario en español) que no pudimos verificar del todo por bloqueo de acceso, así que lo trato como orientación a confirmar, no como cifra firme [11][12]. Lo que sí subraya ACOG con claridad es que esta decisión se planifica durante el embarazo, no se improvisa en el momento agudo del parto [11]. La vasectomía es la vía del padre: no tiene ningún efecto sobre la lactancia de la madre y su eficacia supera el 99 %, aunque su detalle de reversibilidad también proviene de fuente consultada con acceso parcial [13]. Los dos se consideran permanentes: existe reversión, pero ni sencilla ni garantizada.

Lo que esto te exige, en reglas concretas

Ninguna sustituye a tu matrona; te dicen dónde dejar de fiarte de un mito y cuándo consultar.

  1. Decide la anticoncepción antes de la primera relación, no cuando vuelva la regla. Eres fértil antes de esa regla, y también dando el pecho [1][2][17].
  2. Si te apoyas en el MELA, cumple los tres criterios sin excepción —sin regla, exclusiva a demanda día y noche, bebé menor de 6 meses— y ten un plan B para el día que uno falle [3][18].
  3. No confundas "la píldora" con "la píldora con estrógeno". La minipíldora es compatible con la lactancia; la combinada se espera ≥6 semanas y puede reducir la leche [4][7][8].
  4. La minipíldora entra sin extras hasta el día 21; más tarde, un par de días de preservativo de apoyo [16][20].
  5. Ante un susto, la ventana es de 120 horas y el DIU de cobre es el más eficaz; sobre cortar o no la lactancia, rige el criterio actualizado —confírmalo con tu profesional [6][9][10].
  6. Los métodos naturales, en el posparto, no son de fiar por la irregularidad de los ciclos; ten otro método si das el pecho [2][22].
  7. La decisión final se cierra en la revisión del puerperio (~40 días) o antes si ya hay relaciones; el método lo eliges con tu matrona, no con esta ficha [14][15].

Limitaciones y cierre

He dejado a la vista lo que no está firme: el timing de la esterilización posparto (24-48 h) y el detalle de la vasectomía vienen de fuentes que no pudimos verificar completas por bloqueo de acceso, y por eso los doy como orientación a confirmar, no como dato cerrado [11][12][13]; el criterio de la anticoncepción de urgencia en lactancia ha cambiado hace poco y puede volver a revisarse [10]; y los datos de la píldora combinada sobre la leche son de estudios de calidad desigual, aunque coherentes entre sí [7]. Lo que no tiene respaldo sólido se presenta como lo que es.

La conclusión cabe en una frase seca. El pecho no es un anticonceptivo salvo que cumplas sus tres reglas al pie de la letra; la píldora no corta la leche salvo que lleve estrógeno; y ninguna de estas decisiones se toma sola frente a una app: se cierra con tu matrona. Información aquí, decisión allí.

Retorno de la fertilidad posparto

La ovulación puede preceder a la primera menstruación, por lo que existe riesgo concepcional sin sangrado de aviso [1]. En mujeres no lactantes, la primera ovulación media se sitúa, según los estudios revisados, entre los días 45 y 94 posparto, con un rango amplio; entre el 20 % y el 71 % de las primeras menstruaciones estuvieron precedidas de ovulación (potencialmente fértiles) [17]. Ovulación habitual sin lactancia entre las 4-6 semanas, ~2 semanas antes de la primera regla, con casos de concepción desde la 2.ª semana [1]. En lactancia, retraso medio hacia los 6 meses pero con alta variabilidad interindividual [1]; concepción posible desde ~3 semanas, también en lactantes [2]. Consecuencia operativa: iniciar anticoncepción antes de la reanudación de relaciones, no supeditada al retorno menstrual [1][2].

MELA / LAM — criterios, eficacia teórica y real

Criterios simultáneos e imprescindibles: (1) amenorrea; (2) lactancia exclusiva o casi exclusiva a demanda, día y noche, con intervalos ≤4 h diurnos y ≤6 h nocturnos; (3) lactante <6 meses [2][3]. Eficacia declarada: 99 % (uso perfecto), 98 % (uso típico) [3]. La OMS advierte que en mujeres para quienes un embarazo supondría un riesgo inaceptable el MELA puede no ser apropiado por su tasa de fallo de uso típico relativamente más alta [3]. Eficacia real (Cochrane 2015, Van der Wijden & Manion): tasas de embarazo a 6 meses del 0,45-2,45 % en estudios con protocolo formal, hasta 7,5 % sin protocolo; solo el 20-26 % de las mujeres aplicaba correctamente los tres criterios tras consejería; sin diferencias claras entre consejería estructurada y amamantar en amenorrea (0,9-1,2 % de embarazos); reaparición menstrual en 11-39 % a los 6 meses [18]. Pérdida de fiabilidad al fallar cualquier criterio (alimentación complementaria/suplementos, espaciamiento de tomas —incluidas nocturnas—, lactante >6 meses, retorno menstrual) [3]. Eficacia NO establecida con lactancia mantenida solo por extracción con sacaleches [5].

Solo gestágeno — compatibilidad y elegibilidad (MEC/UKMEC)

Grupo: desogestrel (minipíldora), implante de etonogestrel, inyectable, DIU de levonorgestrel. Desogestrel: excreción clínicamente no significativa en leche; sin efecto sobre cantidad/composición de la leche ni sobre crecimiento y desarrollo (seguimiento hasta 2,5 años); efectos excepcionales descritos (ginecomastia transitoria, hipertricosis escrotal) raros y no normativos [4]. Implante de etonogestrel: ~1/100 usuarias puede notar reducción importante de producción (vigilar crecimiento del lactante); la implantación inmediata posparto no afecta producción, composición ni duración de la lactancia según estudios recientes [19]. Elegibilidad (WHO MEC / US MEC) en mujeres lactantes: categoría 2 antes de 6 semanas (42 días), categoría 1 a partir de las 6 semanas [5]. Inicio práctico ("quick start"): minipíldora iniciable hasta el día 21 posparto incluido sin método adicional; iniciada después, protección adicional (~2 días según UKMEC/FSRH; hasta 7 días según NHS) [16][20]. DIU-LNG específico: post-placenta inmediata (<10 min) categoría 2; 10 min-4 semanas categoría 2; ≥4 semanas categoría 1; infección uterina activa categoría 4 [5]. Sin diferencias en inicio/continuidad de la lactancia entre DIU-LNG post-placenta inmediato y diferido a 6-8 semanas [5].

DIU de cobre y barrera

DIU de cobre: sin componente hormonal, compatible con la lactancia sin restricción; ventana de colocación primeras 48 h o ≥4-6 semanas (se evita el intervalo intermedio por riesgo de expulsión); eficacia >99 % como método regular y método de elección para urgencia [2]. Barrera: preservativo disponible desde el inicio (uso perfecto ≈98 % masculino, ≈95 % femenino; menor con uso típico) [2]; diafragma/capuchón cervical, diferir ~6 semanas para reajuste de talla por cambios anatómicos posparto [2].

Combinados (estrógeno-gestágeno)

Motivo de diferimiento: estado protrombótico del puerperio potenciado por estrógeno exógeno [7]. Tiempos: fuentes estadounidenses, evitar en las primeras 3 semanas (y en general la 4.ª); con factores de riesgo trombótico adicionales, hasta 6 semanas [7]. OMS (más conservador): no antes de 42 días; entre 6 semanas y 6 meses en lactantes, "las desventajas superan generalmente las ventajas" [7]. e-lactancia (etinilestradiol+levonorgestrel, "compatibilidad probable"): en las primeras 4-6 semanas, prioridad a no hormonales, seguidos de DIU e implantes de solo gestágeno; combinados más adelante [8]. Recomendación operativa: con lactancia, diferir ≥6 semanas y valoración individual de riesgo trombótico (edad, tabaco, obesidad, antecedentes) por matrona/ginecología [7][8]. Efecto sobre producción láctea: estudio multicéntrico (30 µg etinilestradiol + 150 µg levonorgestrel, inicio a 6 semanas) con declive del volumen del 42 % vs 17 % en control [7]; cohorte prospectiva (n=1.349) con solo 17 % amamantando a 4 meses entre usuarias de combinados [7]; caso con drospirenona, descenso de 180 a 20 mL en un día [7]. Caveat: estudios observacionales, ensayos y reportes de caso de calidad desigual, sin GRADE explícito en la fuente; patrón consistente [7].

Timing de colocación (inmediato vs diferido)

Implante subdérmico: insertable antes del alta [2]. DIU (hormonal/cobre): <48 h o ≥4-6 semanas [2]. Inyectable: administrable antes del alta [2]. Cochrane 2022 (Sothornwit et al.): inserción inmediata del DIU con expulsión a 6 meses ~4,5 veces mayor que la diferida (RR 4,55; certeza baja), pero mayor probabilidad de uso del método (RR 1,27; certeza moderada) por pérdida de la cita diferida; para el implante, poca o ninguna diferencia en lactancia a 6 meses (RR 0,97; IC 95 % 0,92-1,01; certeza baja), con ligero aumento de sangrado prolongado en inserción inmediata [21]. Equilibrio expulsión-vs-adherencia a criterio profesional.

Anticoncepción de urgencia

Métodos y ventanas [6]: levonorgestrel 1,5 mg (dosis única o 2×0,75 mg/12 h) hasta 120 h, embarazo residual 1,2-2,1 %; acetato de ulipristal 30 mg dosis única hasta 120 h (mayor eficacia relativa 72-120 h), residual 1,2 %; DIU de cobre <120 h, el más eficaz (>99 %) [6][2]. Lactancia: levonorgestrel compatible sin restricción (CDC/OMS/ABM); excreción insignificante, sin efectos adversos; el consejo antiguo de interrumpir 4-8 h no está justificado científicamente [9]. Ulipristal: consenso actualizado (LactMed/FSRH 2025) — no es necesario interrumpir la lactancia tras dosis única; transferencia máxima el día 1 (0,023 mg/L), cae a 1/7 en 24 h; recomendaciones antiguas (OMS histórica: 1 semana; ficha técnica: 24-36 h) discordantes con la evidencia actual [10]. Mensaje: no descartar leche tras dosis única; reconfirmar criterio vigente con profesional dada la coexistencia de literatura antigua [10].

Métodos definitivos

Ligadura tubárica/salpingectomía: procedimiento mecánico sin efecto sobre la lactancia [2]; timing en cesárea programada (mismo acto) o tras parto vaginal aprovechando el ingreso —"24-48 h" según fuentes internacionales con verificación incompleta por bloqueo de acceso (ACOG HTTP 402; Kaiser fallo de fetch): tratar como orientación a confirmar [11][12]. ACOG enfatiza planificación prenatal de la decisión [11]. Carácter definitivo/irreversible en la práctica (reversión no garantizada). Vasectomía: sin efecto sobre la lactancia materna; eficacia >99 %; permanente, reversión posible pero no garantizada —detalle de fuente con acceso parcial [13].

Métodos de conocimiento de la fertilidad (FAM)

Ciclos posparto irregulares (más con lactancia) reducen la fiabilidad de calendario, temperatura basal y moco cervical [2]. No recomendados durante la lactancia; sin lactancia, esperar ≥4 semanas [2]. FSRH: usar con precaución incluso tras el retorno menstrual por posible retraso en ciclos ovulatorios regulares; solo mujeres ya familiarizadas desde la 4.ª semana; tasa de fallo con uso típico ~24 % anual — ofrecer método alternativo en el posparto [22]. (Fuente 22 con verificación parcial por bloqueo HTTP 403; datos vía snippet — recontrastar antes de citar aislada.)

Encuadre MDR y ruta de decisión

La ficha informa criterios generales de elegibilidad (categorías MEC/UKMEC) y tiempos orientativos; no recomienda un método individual, no diagnostica, no puntúa ni pauta dosis [5][14]. Decisión compartida en la visita de control del puerperio (~40 días) o antes si se reanudan relaciones; el profesional valora lactancia, intervalo intergenésico deseado, riesgo trombótico individual, preferencias hormonal/no hormonal y contraindicaciones [5][14][15]. NICE remite a la guía especializada de anticoncepción posparto en lugar de desarrollarla, y GuíaSalud integra la información anticonceptiva en la visita del puerperio sin protocolo propio detallado — coherente con derivar la decisión al canal clínico formal [14][15]. Espaciamiento intergenésico (dato de contexto, no de anticoncepción per se): mínimo ~6 meses y preferiblemente 18 meses según una fuente [1], 12-24 meses según otra [2]; mensaje de fondo coincidente. Perspectiva bio-psico-social: la elección integra salud (lactancia, trombosis), preferencias personales/culturales y la implicación de la pareja (vasectomía como opción compartida); cualquier consideración religiosa o cultural sobre métodos se ofrece de forma informativa, nunca prescriptiva, y no condiciona el consejo clínico.